Juicio a Seebeck

Foro libre para hablar de filatelia. No se admite publicidad comercial.
Mensaje
Autor
Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

Juicio a Seebeck

#1 Mensaje por Joaquín Jesús » Dom 13-May-2007 12:06

Buenas:

Por la presente queda abierto el proceso filapostense y virtual ha Nicolás Seebeck.

El calendario del proceso será el siguiente:

:arrow: Fecha de inicio del juicio: domingo 13 de mayo.
:arrow: Fecha límite para la presentación de los informes preliminares: miercoles 16 de mayo.
:arrow: Presentación de las pruebas periciales:sábado 19 de mayo.

:arrow: Presentación informes finales:jueves 31 de mayo.
:arrow: Veredicto del Jurado:domingo 3 de junio.

Espero que los letrados sean limpios (nada de patadas ni de mordiscos) y que los jurados sean totalmente objetivos.

Saludos, JJ.


Se abre la sesión
Última edición por Joaquín Jesús el Jue 17-May-2007 20:10, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#2 Mensaje por Carlos Juan » Mié 16-May-2007 16:19

Bueno pues hago saber a Su Señoria que en lo esencial el informe de la defensa esta listo para ser expuesto ante el Tribunal y miembros del Jurado.

:P
Imagen

Avatar de Usuario
farmabur
Mensajes: 121
Registrado: Mié 12-Oct-2005 12:48

#3 Mensaje por farmabur » Mié 16-May-2007 21:14

Uno del jurado totalmente objetivo.

¿Puede estar el objetivo en las rabas o en las coquinas?. :wink:

Un saludo a todos.
Variedades del 2º centenario.

Avatar de Usuario
Hades
Mensajes: 1694
Registrado: Vie 30-Ene-2004 21:20
Ubicación: Barcelona

#4 Mensaje por Hades » Mié 16-May-2007 22:58

Presentación del informe de la Fiscalía


Antecedentes

D. Nicholas Seebeck (en adelante, el Jeta), nacido en alguna parte de Germania allá por 1857, emigró a EEUU a la tierna edad de 9 años, es de suponer que acompañado por sus progenitores.

Antes de los veinte, en claro alarde de la precocidad que no le abandonaría, irrumpió con fuerza en los business, dedicándose de lleno al comercio filatélico en Nueva York. Nótese que no hacía ni 40 años de la aparición del primer sello del mundo (inglés, cómo no), y muchos países justo acababan de lanzar sus primeras emisiones. Todo un precursor.

El Jeta, como es de costumbre en estos oficios, tuvo clara la forma de centrar su negocio desde el primer momento. Tres actividades, tres. Tres patas, la solidez del triángulo y la estabilidad del tetraedro, sobre las que apoyar sus tejemanejes. El comercio de efectos, una imprenta... y un catálogo.

A los diecinueve añitos, publicaba ya su Descriptive Price Catalogue of All Known Postage Stamps of the United States and Foreign Countries (Catálogo descriptivo de precios de todos los sellos postales de los EEUU y países extranjeros). Permítaseme recalcarlo: nada menos que TODOS los sellos postales y, por descontado, con precio.

Precoz, vive Dios. Por estos lares suda un montón de gente tratando de compilar, reunir, clasificar y catalogar algunas especialidades, y el muchacho ya publicaba un catálogo mundial con precios antes de los veinte. Lo dicho, un auténtico monstruo de la Naturaleza Filatélica.

El éxito de sus audaces operaciones le lleva rápidamente a apostar por la mayor: hacer sellos. En el Nuevo Mundo, lleno de oportunidades, no tenía porqué ser tan difícil. Así que en 1884 vendió sus negocios e invirtió en la compra y control de la Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co., una empresa de artes gráficas especializada en billetes y tickets, llegando a ser su director.

Desde esa privilegiada posición, concibe y lleva a cabo su funesto plan. El Jeta contacta con los gobiernos de algunos países latinoamericanos (el estado colombiano de Bolívar y la República Dominicana en primer lugar), y con sus cantos de sirena les envuelve en su tocomocho particular:

- La Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co. se encargaría de la impresión de las emisiones, sin cargo alguno.
- Las emisiones tendrían una vigencia de un año, transcurrido el cual quedarían desmonetizadas.
- Los sobrantes serían entregados a Seebeck para su comercialización en entornos filatélicos.
- Las planchas quedarían en poder de la Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co. con posibilidad de reimpresiones ilimitadas según las necesidades filatélicas.
- Los contratos tendrían una vigencia de diez años.

¿Cabe mayor insidia, señores del Jurado? ¿Alguien en la Historia ha conseguido la potestad de emitir cuantos billetes desee con las planchas originales?

Por raro que parezca, señores, varios países aceptaron el trato. Quizá la posibilidad de ahorrar costes de emisión les cegara, tal vez unas suculentas cenas debidamente regadas con los mejores caldos les predispusieran mejor el ánimo, otras explicaciones no quiero ni pensarlas... porque el hecho es que Ecuador, El Salvador, Guatemala Honduras y Nicaragua, además de los ya citados, sucumbieron a sus encantos.

Consecuencias

- Larguísimas emisiones plagadas de valores inútiles sin relación alguna con las tarifas vigentes.
- Inundación del mercado filatélico con emisiones anuales en absoluto necesarias. Por poner un ejemplo, nuestro Pelón de aquellos tiempos tuvo una vigencia de 12 años.
- Proliferación de valores de auténtico facial (10 US$ de la época), con los que hubiera podido franquearse un par de baúles.
- Tiradas excesivas que generaron una sobreoferta inmediata para unos sellos que no tenían aplicación ni se conocen circulados.

La indignación del entorno filatélico fue tan clamorosa que muchos catálogos de la época se negaron a contemplar sus "creaciones", y algunos de los gobiernos denunciaron los contratos, cancelándolos antes de su vencimiento. Es el caso de Honduras (1893), Ecuador (1896) y Nicaragua (1898).

Anónimos en el correo, amenazas de muerte y un sinvivir allá donde fuere le hicieron comprender que se había pasado algo más allá de la raya. Renunció a seguir utilizando las planchas, resolvió contratos y publicó una carta de disculpa en el American Journal of Philately.

No obstante, no destruyó las pocas toneladas de reimpresiones sobrantes ni las planchas, cayendo en el período de entreguerras en manos de un comerciante suizo. De este modo, los objetos de sus desvelos disfrutaron de una nueva primavera, durante la cual 90 millones de ejemplares inundaron de nuevo el mercado.

Falleció en 1899, a los 42 años de edad, habiéndolo hecho todo deprisa y en grandes cantidades.


Solicitud de informes periciales

Señoría, solicito de la Sala un informe pericial en el que, según su leal saber y entender, se dé amplia respuesta a las siguientes cuestiones:

1. ¿Es cierto que D. Nicholas Seebeck, alias El Jeta, dedicó los recursos económicos a tomar el control de la empresa Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co., desde la que posteriormente actuaría en calidad de socio y director?

2. ¿Es cierto que diseñó y ejecutó un plan tendente a tomar el control de las emisiones de sellos de varios países durante un largo período de tiempo?

3. ¿Es cierto que las condiciones de los contratos suscritos con esos países, aun beneficiándolos en ahorro de costes, le proporcionaron pingües beneficios personales, mucho mayores que los ahorros proporcionados?

4. ¿Es cierto que las emisiones por él diseñadas no tenían la menor correlación con los usos postales de la época?

5. ¿Es cierto que, aun hoy en día, las emisiones conocidas como "Seebecks" cotizan a precios de derribo debido a la ingente cantidad de reimpresiones puesta en el mercado?

Con el ánimo de ilustrar los hechos al máximo, quisiera solicitar al perito se explayara cuanto considere conveniente, documentando con texto, imágenes o enlaces los extremos que considere necesarios, por lo que le agradezco de antemano su colaboración (y me disculpo previamente por el faenón :twisted:).


Cargos

Señores del Jurado, hasta aquí los hechos, que durante el transcurso del juicio se probarán con la inestimable ayuda de los peritos.

En el Ministerio Fiscal hemos estudiado atentamente la trayectoria del encausado, deshaciendo hilos y tramas en busca de la luz, y como resultado de la investigación no me tiembla el pulso al acusar a Seebeck:

- De aniquilar la filatelia de algunos países, que no vuelto a levantar cabeza desde los autos.
- De aprovecharse del legítimo y humano deseo de los aficionados por ampliar sus colecciones en su exclusivo beneficio y el de su empresa.
- De sentar un precedente -la especulación- que posteriormente muchos países explotarían.


Alegato

A ustedes, señores del Jurado, corresponde determinar la culpabilidad o inocencia de los cargos que esta fiscalía imputa al acusado.

No es fácil, no. Seguramente oirán ustedes expresiones como "no fue el único responsable", "al fin y al cabo, ¿qué mal hizo?", "posibilitó a muchos el acceso a sellos que nunca hubieran tenido", "la vida ya le pasó factura"... en fin. Deberán ustedes mantener la mente fría y el criterio lúcido para no ser cegados con los fuegos de artificio de la Defensa que, a buen seguro, tratará de diluir la responsabilidad de Seebeck en los hechos.

Apelo desde aquí al sentido común para que decida si los actos de Seebeck, fruto de su voluntad y esfuerzo, estaban encaminados al bien común o a su exclusivo beneficio. Para que decida si sus actos ayudaron o perjudicaron a los demás, porque ya está claro que personalmente sí le beneficiaron.

Difícil, ciertamente. Pero permítanme que se lo plantee en términos mucho más simples:
Si, teniendo esas oportunidades, todos nosotros hubiéramos actuado como él, ¿existiría la filatelia?
A ustedes corresponde determinar si hizo bien o mal.




P.S.: A los miembros del Jurado de boca más bien abierta y moral más bien laxa, quisiera recordarles que una vez finalizado el juicio tienen pagadas unas cañas en el bar de la esquina.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#5 Mensaje por Carlos Juan » Mié 16-May-2007 23:13

Esta defensa va a sostener ante este Tribunal que se ha levantado a lo largo de los años una leyenda negra contra Nicholas F. Seebeck que carece de toda justificación y que no ha sido sino una burda maniobra para encubrir otros intereses ciertamente espúreos y totalmente ajenos al interés por la filatelia o los coleccionistas.

Veamos algunos ejemplos de esta leyenda negra:

http://www.cfiliniers.galeon.com/S.htm
SEEBECK, Nicolás F.: Comerciante filatélico norteamericano de origen alemán (1657-1899) que alrededor del año 1880 formalizó contratos con varios países sur y centroamericanos por los cuales se hacía cargo de todos los gastos de fabricación de las emisiones postales, a cambio de permitírsele disponer a su voluntad de los sobrantes y las planchas de impresión de los mismos. Las reimpresiones así producidas las vendía al por mayor a los comerciantes, constituyendo un enorme fraude filatélico.
Sus actividades empezaron con un contrato realizado con el departamento de Bolívar (Colombia) y con la República Dominicana, emitiendo las series entre 1879 y 1885. Mas tarde celebró convenios con Ecuador (1892-1896); Honduras (1890-1895); Nicaragua (1890-1899) y El Salvador (1890-1898). En total las “emisiones” Seebeck comprenden unos 500 sellos diferentes.
Recién cuando la prensa filatélica desenmascaró la maniobra los países contratantes rescindieron los contratos, cuando ya las “emisiones Seebeck” inundaban los mercados. (1).
http://www.sellosclasicos.com/El%20fant ... ck%A0.html
Existe un precedente histórico que se remonta a algo más de un siglo y que, en aquella ocasión, tuvo un solo protagonista, todavía abominado universalmente en el mundo de la filatelia. Se llamaba Nicholas F. Seebeck, era un comerciante filatélico en Nueva York y a la vez empleado en la firma Hamilton Bank Note Company, impresora de efectos bancarios y de seguridad, lo que lo colocaba en una posición ideal para imprimir y suministrar sellos a potenciales clientes.

Un ingenioso plan.

A título personal, concibió un complicado e ingenioso plan, que ofreció a las autoridades postales de muchos países de Latinoamérica: imprimiría sus sellos gratis o a bajísimo costo y, a cambio, conservaría las planchas originales y todos los sellos invendidos al término de su período de validez, reservándose el derecho de venderlos a través del comercio filatélico sin limitación temporal.
Varios países, aunque parezca mentira, sucumbieron a la tentadora oferta. Fue aceptada por Ecuador (1892-96), Honduras (1890-99), Nicaragua (1890-99) y El Salvador (1890-99). Una vez asegurados los contratos, Seebeck suministró cuatro series diferentes a Ecuador, cinco a Honduras, nueve a Nicaragua y diez a El Salvador. Parte del negocio consistía en la renovación frecuente de nuevas emisiones, lo que ocurría cada año, para invalidar o desmonetizar las anteriores. Todas estas emisiones resultan distintivas por su magnífica calidad estética y de impresión, y reproducen motivos de interés local, paisajes, retratos de personalidades nacionales o incluso escenas del descubrimiento y colonización de América bellamente grabadas.
Naturalmente, en cuanto eran sustituidas estas emisiones por otras nuevas, Seebeck limpiaba las planchas y comenzaba a producir reimpresiones de los sellos, que vendía al por mayor a una fracción de su valor facial. Así inundó los mercados internacionales utilizando todos los conductos comerciales a su alcance. El negocio duro varios años. Finalmente, la publicidad negativa afectó a su negocio y las reimpresiones cayeron en el descrédito. Todavía, un siglo más tarde, los llamados “sellos Seebeck” son sumamente comunes y nuevos, aunque los ejemplares circulados son raros. Las impresiones iniciales con validez postal pueden identificarse por el papel, más fino que el de las reimpresiones, así como por sutiles diferencias en las tonalidades de color, por el uso de tintas diferentes.

Una operación beneficiosa

¿Cómo fue posible un plan como el de Seebeck? La operación básica era extraordinariamente beneficiosa para los países, y resultaba tentadora sobre todo para los más pequeños y pobres del continente, sin medios propios para producir emisiones postales dignas ni presupuestos para encargarlas en el exterior. Igual que ocurre actualmente con muchos países en vías de desarrollo que confían sus políticas emisoras a agentes externos.
El hábito de producir emisiones nuevas de sellos en intervalos tan cortos, una vez establecida, era difícil de romper, y los países afectados continuaron haciéndolo pese a las protestas de la comunidad filatélica, incluso después de ser extoextinguidos los contratos con Seebeck. El regalo de los sellos a las Administraciones postales pronto demostró ser un caballo de Troya, pues llevaba en sí el germen de la destrucción y el descrédito filatélicos, como ocurrió con los sellos de esos países hasta muchas décadas después de despojarse de la perjudicial servidumbre de Seebeck.
El estigma de desprestigio filatélico y postal afectaría a otros muchos países, principalmente a Perú, Bolivia o Chile, que no habían tenido tratos con Seebeck. Para compensarlo y prestigiar sus emisiones, en las décadas siguientes hubieron de adoptar políticas emisoras muy moderadas, comparables a las de las principales naciones europeas, lo que aparece reflejado en sus sellos de aquel período.

Países latinoamericanos

Durante más de un siglo, el fantasma de Seebeck planeó como una miasma sobre la filatelia de los países latinoamericanos. Los coleccionistas han rechazado los sellos de esos países en sus álbumes y generaciones de jóvenes coleccionistas siguen contemplando con prejuicios los sellos de todos estos países a causa del desprestigio en que los sumieron Seebeck y los impresores norteamericanos que colaboraron con él. Hasta el punto que, hoy, el nombre de Seebeck forma parte del lenguaje filatélico como sinónimo de un tipo de sellos rechazables y de toda la operación ilegal que llevó consigo su producción.
Y sin embargo... a pesar de todo, cuando se profundiza un poco mas vemos que ese juicio ya no es tan unánime.

Tenemos libros de especialistas premiados y que se dedican a este tema, lo que no sería lógico si los sellos Seebeck fueran la basura que se dice:

http://www.fesofi.es/Paginas/Noticias/Noticias.htm

El Premio “Bonilla Lara”, del que han sido jurados Luis Fernando Díaz por Costa Rica y Francisco Gilabert por España, ha recaído, ex aequo, en dos magníficas obras: el Catálogo Especializado de Chile, presentado por la Sociedad Filatélica Chilena y en Las emisiones Seebeck de Ecuador, de Robert D’Elia, presentado por la American Philatelic Society de Estados Unidos.
También en esta pagina de subastas se ve que se vende un libro de un gran especialista de la Republica Dominicana que habla de “Famoso impresor” y luego añade ¿heroe o villano?. No da la sensacion de que esa pregunta ¿Heroe o Villano?, respecto de algo que se supone es uan obviedad (Seebeck = bandido) y ese adjetivo en positivo de “Famoso” sea lo esperable de una obra en clave de “castigo” hacia Seebeck.

http://philatino.com/cgi-bin/photo.pl?395149
114 WORLDWIDE - SHIPPING $9,00
Auction #2271: Europe Philatelic Literature
/ Used or Unused Scotts: Cat.Value: $ 0.00
VF.XF Seebeck, Héroe o Villano? Acerca del Famoso Impresor de Sellos Postales, de Danilo A. Mueses, Federación Interamericana de Filatelia (FIAF), 170 págs.
Bid over: $ 20.00 Closing: 2004-11-04 20:00:00
La propia casa de subastas Soler y Llach en Barcelona ofrece sobres entre 150 y 100 euros haciendo constar que estarn franqueados con Emisiones Seebeck, cosa que tampoco haria si eso fuera motivo de desprestigio para el producto.

Para poder afrontar este tema y demostrar cuanto puede haber de leyenda negra en el mismo, lo correcto sería intentar empezar por el principio, es decir, por el contrato que firmó Seebeck con las naciones en cuestión.

Y la primera dificultad que tiene que afrontar la defensa es que, dado el tiempo transcurrido, no podemos tener acceso al contrato firmado por Seebeck con las administraciones postales de varios países, y esto oscurece un tanto la posibilidad de comprender la naturaleza de sus actos y sus motivaciones.

Pero sí podemos hacer un ejercicio especulativo y tratar de imaginar cual fue la posición de las partes contratantes, porque si bien hay quien ha puesto toda la carga de sus criticas sobre Seebeck, no se aprecia que se haya hecho lo propio con la otra parte contratante, es decir los Estados, cuya responsabilidad en cualquier tipo de perjuicio derivado del contrato, es evidentemente mucho mayor que la de un particular como Seebeck y sobre la que sin embargo se guarda un profundo silencio.

Es razonable pensar que la oferta de Seebeck fuera muy bien acogida por alguno de los Estados con los que contactó, porque realmente era una buena oferta y todo eran ventajas en la misma.

-Se obtenían sellos de enorme calidad artística, lo que convenía al orgullo nacionalista de las jóvenes administraciones postales centro y sudamericanas que podrían mirar por encima del ojo a quienes no entraran en el contrato y solo pudieran contar con emisiones locales de peor calidad, al tiempo de codearse en calidad con las grandes potencias de la época: Bélgica, Austria, Inglaterra, Francia, etc.

-Se lograba eliminar las falsificaciones, porque esa misma calidad artística y el sacarlos de la “esfera local” los hacia muy difíciles de falsificar evitando fraudes al correo, con subsiguiente pérdida de ingresos, lo que no ocurría con las emisiones “locales”.

-Se eliminaba el problema recurrente de la “falta de sellos” que dio lugar, incluso en los años treinta del siglo XX a que algunos de estos países recurrieran a sobrecargas y sobrecargas de sobrecargas sobre sellos anteriores, rebajando el nivel de su filatelia clásica.

-Se conseguía el material filatélico sin costo alguno y sin problemas de buscar diseñadores, grabar planchas, custodiarlas, etc.

-Se garantizaba el contar con emisiones diferentes cada año, lo que permitía hacer mayor “publicidad” de las personalidades de cada régimen y de los símbolos del estado, cosa seguramente muy del gusto de determinados dirigentes de la época.

Seguramente bastó que se apuntara un primer estado, para con ese respaldo conseguir que otros muchos se sumaran al invento.

Desde la perspectiva de los negociadores estatales, además, las contraprestaciones pedidas por Seebeck debieron de resultar absolutamente ridículas y seguramente, como en el timo de la estampita, mas de uno lo debió tomar por tonto completo.

¿Desde cuando a una administración de correos le han importado los coleccionistas? Teniendo en cuenta que estamos hablando de 1890 y de países que no se encontraban entre los más desarrollados, lo razonable es pensar que el número de coleccionistas “locales” sería más bien ínfimo. Por ejemplo, Honduras había emitido una serie de dos sellos en 1865 (que luego hubo que sobrecargar) y otra de siete sellos (por cierto impresa también en Estados Unidos en la “American National Bank Note Co”) en 1878, de suerte que, cuando llega Seebeck, Honduras ha emitido 9 sellos en 25 años.

Hay que intentar ver el tema con la perspectiva de entonces y no parece probable que existieran coleccionistas Hondureños para coleccionar 9 sellos en 25 años.

No. El coleccionista de sellos local tenia que ser una figura cuasi desconocida para los negociadores de los estados, y el único coleccionismo lógico era el propio de nacionales de países mas desarrollados y que coleccionaran todo el mundo y eso sólo lo podíamos encontrar en aquella época en Europa y sobre todo en Norteamérica. (Basta ver los primeros álbumes Scott, Schaubeck para comprender que la idea de entonces era el coleccionismo de todo el mundo, no en vano un catalogo mundial de 1900 abulta menos que un edifil normal de 1990).

De manera que cuando Seebeck les hubo de decir que su beneficio era que iba a vender los sellos a los coleccionistas, no pudo referirse a los coleccionistas locales, y sí a los coleccionistas europeos y mas que probablemente a poco listo que fuese, y parece que lo era, a los coleccionistas norteamericanos.

De todos es sabido el poderoso influjo, en plan doctrina Monroe (“América para los Americanos”, o sea para los Estadounidenses), que tuvo Estados Unidos sobre el resto de América y en particular sobre las naciones del Golfo de Méjico, consideradas muchas veces su “patio trasero”, y controladas en buena medida por grandes compañías plataneras y demás.

Para los negociadores estatales de estos países es probable que supusiera un pequeño motivo de orgullo nacional el entender que estaban engañando a los nacionales del “poderoso vecino del norte”, consiguiendo que compraran unos papeluchos que no tenían mayor valor y a cambio financiándoles la emisión de sellos con todas las ventajas antedichas.

Para estos negociadores, en definitiva y mas que probablemente, lo que pasara después con las planchas y los sellos les importaba realmente un bledo, el caso era sacar la ventaja, “timar” a los “americanos” y reírse por lo bajo a su costa.

Si otra hubiera sido su actitud, lo razonable hubiera sido lo siguiente: Estipular en el contrato que, una vez agotado el año, y a la recepción de las planchas para su destrucción en los referidos países, las administraciones postales remitirían los sobrantes de la emisión no utilizados a Seebeck.

Puesto que varios países, por ejemplo Honduras emitieron año a año, varias emisiones Seebeck, debemos entender que esto no se estipuló así y que el contrato “funcionó” para ambas partes.

Ahora bien, ¿debemos imaginar un gran celo en las Administraciones postales locales en recoger de todas las estafetas del país los sobrantes para mandarlos a Seebeck?

¿Podemos olvidar que el natural humano es codicioso y envidioso y que, por tanto, pensar que por cada papelucho que enviabas un “americano” iba a “sacar tajada” no podía dejar de ser doloroso para mas de uno, y mas “traficando” con símbolos nacionales?

No podemos saber como cumplieron “su parte” las administraciones postales americanas, pero siendo este abogado defensor Funcionario de profesión, conociendo bien el paño, sabiendo que cuesta un mundo armar paquetes y enviarlos, cuando eso se superpone a otras obligaciones, no le resulta muy difícil imaginar que Seebeck no debía de andar muy feliz con el comportamiento de la contraparte y le podemos imaginar remitiendo reiteradas instancias a las referidas administraciones postales en cuestión, de las que también es de imaginar que clase de respuestas dilatorias recibiría.

No tendría nada de extraño incluso que Seebeck se hubiese reservado las planchas precisamente por barruntar este problema, y tampoco que en las conversaciones informales, cualquier negociador le preguntara por las planchas y Seebeck le dijera se las quedaba por si algún otro país no le cumplía.

Incluso, porqué no, pudo suceder que Seebeck escribiera diciendo que como no le había llegado el sobrante de sellos de 1892, que iba a hacer otros iguales con las planchas y así se evitaban el follón de remitirlos y de pagar los gastos de envíos tan voluminosos, lo que seguramente encontraría la aquiescencia de más de uno, porque nada alegra más a un Funcionario que ahorrarse un trabajo si puede hacerlo y está en la naturaleza de las cosas que si hay una manera fácil de hacer las cosas y otra difícil, se termine haciendo de la manera mas fácil.

Lo que sí es evidente, es que muchas administraciones postales, que ya en ocasiones anteriores habían tratado con compañías emisoras norteamericanas, abonando un precio por los sellos, se acogieron encantadas a esta nueva oferta.

Desconocemos si las demás compañías norteamericanas devolvían o inutilizaban las planchas, pero sí sabemos que en este caso había un contrato diferente sobre la mesa, un contrato donde las Administraciones Postales no ponían un duro y por tanto eran conscientes de que para ganar más, tenían que dejar ganar también a la otra parte.

Desde la perspectiva Seebeck por tanto, puesto que él ponía más sobre la mesa, tenía derecho a obtener más que las demás compañías norteamericanas y así tuvieron que verlo, convenirlo y aceptarlo las dos partes o, en otro caso, el “negocio” no le hubiera convenido.

Resulta, por tanto, muy difícil creer que Seebeck pudo realizar una especie de engaño masivo a los países centro y sudamericanos, hasta el punto de que se vieran “sorprendidos” en su buena fe. Estas administraciones fueron a hacer su negocio y tenían que conocer y conocían el “negocio de la otra parte”.

¿Por qué se derrumbó entonces todo este tinglado?

Lo único que he podido encontrar en Internet, es que el escándalo llego a la prensa. Bien, de todos es conocido que la prensa es especialista en armar escándalos incluso donde no los hay, no en vano, vive de ello en buena medida y sobre todo si hay dinero por detrás.

¿Pero quien pudo encender la mecha del escándalo?

¿Los escasísimos coleccionistas locales de sellos de cada país? ¿Las administraciones postales beneficiadas?

No parece que el tiro viniera por ahí. El tiro debía de venir de donde estaba el “negocio” de la venta de los sellos.

¿A quien perjudicaba la “idea Seebeck”?

A los coleccionistas adinerados que veían ahora como los sellos podían llegar muy baratos a todos los coleccionistas modestos, a los comerciantes Filatélicos norteamericanos y en menor medida Europeos, que perdían su alto margen de ganancias en la intermediación y en especial a las grandes compañías impresoras norteamericanas como la American Bank Note Company que han emitido, durante buena parte del siglo XX, sellos y sellos para muchos estados de centro y sur América.

Si la idea se extendía a otros países, la compañía de Seebeck se apoderaba del mercado, americano e incluso podía extenderse a otros continentes y los comerciantes filatélicos de todo el mundo, podían ver en peligro su negocio.

En consecuencia es razonable pensar que lo mejor era intentar liquidar cuanto antes a Seebeck, cosa que se consiguió, pues los contratos se rompieron en pocos años, él mismo murió antes de 1900 y su empresa entró en liquidación en 1901 y para ello nada mejor que alentar la vena nacionalista de los países emisores, haciendo ver que se estaba estropeando su imagen filatélica, comerciando con sus símbolos nacionales, y avivar la vena codiciosa, diciendo que se estaba enriqueciendo a su costa, temas todos muy del gusto de la prensa y por tanto fáciles de utilizar para “llegar” al gran publico, etc.

No es creíble que Seebeck hiciera tampoco gran fortuna con el tema. En primer lugar tuvo que viajar a esos países para firmar los contratos, lo que demoraría bastante conociendo el “vuelva usted mañana”, luego tenía que buscar grabadores, discutir los motivos de las efigies de los sellos, confeccionar las planchas, efectuar las tiradas, pelear para que le devolvieran los sellos sobrantes y finalmente venderlos a precios muy módicos a los coleccionistas y, como esto último no era fácil, en realidad tendría que venderlos, a precio muchos más módicos aún, a los comerciantes intermediarios.

En esas condiciones, para que su parte del negocio fuera “mínimamente rentable” tenía que vender muchos sellos o la cosa no marchaba y la propia liquidación de su empresa, apenas cuatro años después de la liquidación de los contratos, da pie a pensar que no era precisamente un gigante de la impresión lo que se montó con el producto de la operación.

Así lo demuestra el dato de que Seebeck se comprometía a servir una serie nueva cada año y los Estados a retirarla del Servicio una vez al año. Si el negocio hubiera sido “redondo” bastaba con una serie cada dos años, o cada cinco, pero no debía de ser muy rentable, cuando había que poner en marcha toda una maquinaria: impresión, remisión, utilización, batalla para la devolución de sobrantes y venta cada año y esto con siete u ocho países a la vez.

Todo el mundo sabe que la venta de sellos da poco dinero y si nos ponemos en 1890 pues es de imaginar el poco campo que habría.


Analicemos ahora las principales acusaciones que se le han dirigido:

- Faciales inadecuados a las necesidades filatélicas.
- Emisión de tiradas muy superiores a las necesarias para las necesidades postales.
- Emisión de reimpresiones sin autorización de las administraciones postales locales.
- Descrédito de la filatelia de estos países.

Estas cuestiones hay que verlas desde varios puntos de vista:

1) Desde la perspectiva comentada para las Administraciones Postales locales los puntos uno y dos carecían completamente de importancia.

-El tema de que algún facial alto no se utilizara no era relevante, porque, en el peor de los casos, sólo obligaba a devolver el material no utilizado, embalando y pagando portes y eso era mucho menos costoso que pagar por una tirada ordinaria a una compañía norteamericana normal y luego destruir los sobrantes (por cierto que destruir tiene un enorme costo en dinero y trabajo).

En el tema de los faciales abusivos, además, tampoco se puede hablar tan a la ligera. Desconocemos cuales eran las tarifas postales de la época por ejemplo en Honduras, pero si podemos observar lo siguiente:

La emisión de 1878 de Honduras contenía faciales incluidos en el abanico que va de un centavo a un peso. Ese es exactamente el mismo abanico que cubrían, bien es cierto que con más valores intermedios, las series Seebeck de 1890, 1892, 1893 y 1895. Solo la de 1891 añadía valores de dos cinco y diez pesos, lo que dejo de producirse en las emisiones posteriores.

-El tema de las tiradas excesivas, porque, a partir del primer año, ya se sabía mas o menos lo que se necesitaba, y Seebeck podía remitir esa cantidad, más un tanto por ciento y “reservar” el resto en Estados Unidos por si hacía falta, y en especial, porque saliéndoles gratis el tema, a las administraciones postales locales, las tiradas sólo podían molestarles por el costo de su devolución a Estados Unidos y esta defensa tiene grandes dudas de que, a partir del segundo año, realmente devolvieran algo más que una carta diciendo, “imprímelas tu que es un lío buscarlas por todo el país, empaquetarlos y mandarlos y además se estropean con la humedad y demás”.

-El tema de la emisión de reimpresiones también es un concepto que para estas administraciones postales no tenía sentido. Por ejemplo la segunda serie de Honduras de 1878, debió de agotarse y la administración pidió a la American Bank una segunda remesa en 1889. Como habían pasado once años, el papel y la goma usados fueron claramente distintos, según recoge el Scott (Thin hard paper, colorless gum 1878 / Soft paper, yellowish gum 1889) pero la administración postal no pudo ver en ello nada raro ni anormal.

Pero como en este caso no habían pasado once años, sino que Seebekc tenía a su disposición las planchas originales, las tintas originales y el papel original, las tales reimpresiones, si es que fueron tales, porque perfectamente podía emitir el triple de lo que enviaba todo junto y guardarlo en un almacén (y así ya lo tenía hecho que es lo lógico) no podían tener ningún tipo de problema a ojos de estas administraciones postales y si las hubiera solicitado, Seebeck las hubiera servido y hubieran desempeñado su misión con total normalidad.

Que sepamos además, en ningún caso se pactó que la tirada alcanzaría un determinado número de efectos por emisión y país. La mayor parte de los países que se apuntaron al contrato Seebeck habían emitido sus series anteriores a 1890 con uno o varios lustros de antelación. Probablemente habrían ido reemitiendo el sello conforme las necesidades postales lo exigían y lo normal es que no tuvieran ni la más remota idea de cuantos sellos realmente hacían falta para cubrir las necesidades de todo el país, todos esos años después de aparecer la serie y además necesitando cuantificar los necesarios para un sólo año.

Lo lógico era plantear el tema de forma que Seebeck tuviera libertad para imprimir los sellos en la cantidad que él considerara razonable, les remitiera una partida suficiente para cubrir el tema y con los que le sobraran que hiciere lo que le diera la gana.

Si a Seebeck se le hubiera planteado el tema diciéndole que podía emitir una cifra tal que era la necesaria y un 10% más por si acaso (¡Con lo atinada que suelen estar las estadísticas oficiales!) de forma que podía sobrar un 5% que se le devolvería, el norteamericano habría concluido con razón que a poco que fallaran la estadística, o las devoluciones, se iba a quedar con cuatro sellos para vender y no hubiera podido mantener su oferta.

Por puro sentido común, el contrato tuvo que tener una definición genérica, algo así como “en cantidad suficiente para cubrir las necesidades postales del país”, y ante la imposibilidad oficial de cuantificar dichas necesidades, de algún modo por los negociadores estatales se tuvo que hacer la “vista gorda” ante el hecho de que Seebeck pudiera “equivocarse” y hasta se hubo de considerar natural que se “equivocara” en lo necesario para “rentabilizar” su parte del negocio, porque si a Seebeck no le salía rentable, al año que viene, se estropeaba el chollo y había que pagarle a los de la American Bank.

-Finalmente el descrédito que se dice causado para la filatelia de estos países, de existir, traería causa de la “leyenda negra” levantada contra Seebeck y no de sus actos y consecuencias y por tanto, de existir, sería imputable a los autores e instigadores de aquella campaña. De hecho es muy fácil encontrar criticas a la política de emisiones con efigies poco cuidadas y a la sobreabundancia de sobrecargas de los años posteriores en estos países, y eso sí que ha desacreditado a estas filatelias y no el tema Seebeck.


2) Veamos ahora la misma cuestión desde la perspectiva de la filatelia, la legalidad de las emisiones y el orden, rigor y seriedad que deben existir en la materia.

No deja de resultar curioso que el propio catalogo Scott de 1957, mas especializado obviamente en el área americana, por ejemplo en el caso de Honduras, hable de las reimpresiones de la serie de 1878 (anterior a la primera serie Seebeck) y de las reimpresiones de la serie de Celio Arias 1896 (la primera después de la era Seebeck) y así por ejemplo, de esta última nos dice “Original are on thin, semitransparent paper, reprints are on thicker, opaque paper and usually have a black cancellation” y sin embargo, de las reimpresiones Seebeck no diga ni mu.

De manera que yo me pregunto. ¿Existen las reimpresiones Seebeck? ¿No serán acaso una leyenda negra más, elaborada para dar al traste con la idea y que se ha ido transmitiendo a través de la historia?

De momento un catalogo tan prestigioso como el Scott no dice que existan, cuando si lo dice en otras muchas series, lo cual da que pensar.

La reimpresión, incluso producida 50 años después, si se efectúa con la misma plancha (y esta no está gastada), papel, técnica y tinta, y por la misma empresa que grabó el original, es imposible de distinguir de un original (salvo un caso de libro, como deterioro del papel almacenado 50 años etc). Es como si Picasso fuera capaz de volver a pintar el Guernica y le saliera exactamente igual. Ninguno de ellos sería una reimpresión o repintado, estaríamos ante dos originales.

Habría que probar que existen las reimpresiones.

Pero supongamos que existen las tales reimpresiones, (tal y como parece deducirse de esta pagina del Salvador http://www.elsalvadorphilately.org/2.3.2.estructura.htm , o de la nota que trae el catalogo Michel a pie de pagina de estas emisiones de Honduras),
esto es, lo normal en muchas de las series de la época que se emitían durante años y años en Europa y América y supongamos a su vez que que fuera posible detectarlas, con mayor o menor dificultad, como sucede con muchas reimpresiones.

Habría que probar que las administraciones postales no consintieron en que tal cosa se hiciese, para que tuvieran alguna tacha de falta de legalidad y eso ni se ha probado ni creo que se pueda probar.

Si no se prueba tal cosa, sólo queda la cuestión “romántica”, es decir, que esas reimpresiones en lugar de viajar a América, estar sobre la mesa del Funcionario de Correos de San Pedro de Sula un año, no comprarlas nadie, volver a América y ser vendidas a comerciantes como sellos no usados (cual ha ocurrido con cientos de emisiones de todo el mundo), habrían pasado directamente de la fabrica impresora al comerciante.

La cosa no es elegante, si se quiere, no es lo que se recomendaría, pero no pasaría de ser un avatar histórico más de la filatelia, donde unas administraciones postales permitieron con sus actos, y omisiones que determinadas reimpresiones se fabricaran y vendieran a quien las quisiera adquirir.

Cuando las administraciones postales no quisieron continuar permitiéndolo, rompieron los contratos.

Habría que probar entonces que Seebeck hizo reimpresiones posteriores a la ruptura de los contratos y aunque así fuera, la ruptura de los contratos no debía de agotar los efectos ya producidos entre las partes, es decir, que los estados habían usado los sellos que recibieron y Seebeck podía vender los sobrantes que recibió devueltos, o los excedentes que fabricara, probablemente con aquiescencia de la contraparte, para garantizar su parte en el negocio.

En resumidas cuentas y desde esta óptica

Si Seebeck hizo llegar al mercado ejemplares originales mas allá de lo que esperaban las administraciones postales, siendo imposible distinguir los que llegaron con visto bueno oficial y los que no, ningún perjuicio se ha irrogado a la seriedad de la filatelia, ningún coleccionista que compre uno de estos sellos va a adquirir un falso, o una reimpresión, y ello porque en realidad con este contrato lo que sucede es que Seebeck pasa a convertirse en una suerte de “Funcionario” de estos estados, al que se le concede la facultad de emitir, con toda probabilidad se le concede también libertad “bajo cuerda” para emitir, y sus emisiones son tan originales y buenas, como las que se han hecho en muchos países encargando los sellos a cualquier imprenta local.

Si Seebeck hizo llegar al mercado reimpresiones de alta calidad y nunca empleadas postalmente, (caso de haberlas hecho lo normal es que fueran de alta calidad al ser reimpresiones hechas por el mismo que hizo la impresión original y en fechas muy próximas a la edición original), se habrían generado unos “efectos filatélicos” las “reimpresiones Seebeck”, a los que el mercado da menor valor que los originales, pero probablemente mas que a las reimpresiones efectuadas por terceros y esto explicaría que el Michel los considere reimpresiones, y el Scott, (que en principio debía estar mas sensibilizado con el tema, al tratarse del mercado americano) los vea tan similares a los originales, que ni siquiera deje nota de que hay reimpresiones Seebeck.

Serian unos “efectos” que estéticamente cumplen igual función que los originales, y que sólo podrían perjudicar a aquellos coleccionistas concretos que los adquirieran reputando que eran originales y que no habrían pagado lo mismo de saber que no eran los originales, sin que debamos olvidar que para otros coleccionistas estas reimpresiones “de autor”, un equivalente a una copia hecha por Picasso de su propio cuadro, les valdrían igual que los originales).

Aquí tendríamos, si realmente damos por bueno que hay reimpresiones, un daño objetivable causado por los actos de Seebeck, pero un daño que, por sí sólo, en ningún caso justificaría la “leyenda negra” levantada contra él.

Pero de otra parte, no debemos olvidar y esto no lo dicen los que difunden esa leyenda negra, que incluso de demostrarse que realizó tales reimpresiones generando ejemplares distinguibles de los originales, y perjudicando con ello a algunos coleccionistas, dos datos:

El primero que las tiradas de sellos originales, no reimpresiones debieron de ser bastante elevadas, por lo cual los originales de estos sellos tienen poco valor y el perjuicio causado a los coleccionistas que adquirieran copias por originales seria mínimo.

Y el segundo y fundamental, que hay que reconocer que la idea implantada por Seebeck ejerció un auténtico efecto preventivo y de vacuna contra el verdadero cáncer de toda la filatelia clásica, que son las falsificaciones.

No hay manera de encontrar en Internet una referencia a una sola falsificación de las emisiones Seebeck. La extraordinaria calidad de los grabados, unida quizá al gran número de ejemplares existentes en el mercado, (una vez que los comerciantes dieron salida a los sellos originales Seebeck, mas luego en su caso las reimpresiones), así como el hecho de que las series se modificaban cada año, y el evitar que las planchas quedaran en manos de “imprentas locales” (donde siempre es más fácil que se introduzcan corruptelas, que en una única empresa extranjera que tiene interés en mantener un negocio), constituyeron un conjunto de factores que han protegido a los coleccionistas, decisivamente, de algo mucho más dañino que una reimpresión, cual es una falsificación, porque si bien es cierto que muchas falsificaciones se aprecian a simple vista, también lo es, que otras tantas es realmente difícil el llegar a diferenciar el falso del verdadero y las más veces, reconocer los falsos está sólo al alcance de especialistas que dispongan de técnicas, conocimientos, material para comparar y medios técnicos avanzados, inalcanzables para la gran mayoría de los aficionados.

Si en este momento, por ejemplo, nos ofrecieran como en la película Matrix dos pastillas, por la roja hacemos desaparecer todas las reimpresiones fraudulentas del mundo filatélico, pero siguen en pie los falsos, y por la azul, todos los sellos falsos del mundo son sustituidos por lo que hubieran sido sus equivalentes reimpresiones Seebeck, yo creo que la inmensa mayoría de los coleccionistas hubiera tomado sin dudarlo la pastilla azul y hubiera respirado bastante más tranquilos.

Un coleccionista de Honduras, por ejemplo, afronta falsificaciones de la primera serie, Scott 1 y 2

Imagen

En cuanto a las sobrecargas de Comayagua y Tegucigalpa de esta misma serie, Scott 3 a 29 del catalogo, disfruta de una interesante nota a pie de página en el catálogo Scott: “Nºs 3 to 29 have been extensively counterfeited”.

Tiene un poco de suerte con la serie de 1878, que sólo tiene una reimpresión “autorizada” y hecha por la misma empresa de Nueva York,.

Luego tiene las series Seebeck de 1890,1891, 1892, 1893, y 1895 que son un gozo para la vista y un descanso para el espíritu y luego tiene las series locales de 1896 (Celio Arias), con al menos cuatro falsificaciones conocidas, (el Scott ya lo canta, “Couterfeits of nºs 95 to 102 are plentiful”), sigue con la de 1898 (Ferrocarriles) con al menos otras cuatro falsificaciones conocidas, (“Excellent counterfeits of Nºs 103 to 110 exist” canta el Scott), y en emisiones posteriores aún lo tiene peor, pues el Scott no lo dice, pero al parecer también hay falsificaciones.

De manera que, puesto todo ello en la balanza, la conclusión desde el punto de vista del rigor, la seriedad y el orden en la filatelia mundial, solo puede ser que el resultado de la actuación de Seebeck ha sido positivo para la filatelia clásica de estos países y por lo tanto para la filatelia en general.

Sin embargo la “leyenda negra” nunca paró mientes en esta faceta del problema.

Tomemos por ejemplo lo que dice la enciclopedia del Sello Sarpe al hilo de los sellos de El Salvador:
Después muchas series en los años siguientes, pues ya estamos en los tiempos de aquel sagaz individuo llamado Seebeck, que suministro a muchos países americanos en unas condiciones.... que allá por los años veinte y treinta se demostraban (debe querer decir denostaban) por todos los coleccionistas....pero que hoy son de escuela primaria junto a lo que hay que ver sobre emisiones de sellos en estos últimos diez años principalmente.
Y luego añade.
Casi todos los sellos de estas series da la casualidad que son mas baratos en nuevo que en usado, ni mas ni menos por todos los trapicheos que se hacían.
Se aprecia perfectamente que los autores no parecen tener un conocimiento completo del tema, lo dan por sobreentendido, dejan los puntos suspensivos para que el lector se imagine lo peor y eso que han escrito tres tomos y de filatelia saben. Pero no nos dicen que hay muchísimas series en muchos países donde los sellos nuevos valen menos que los usados, porque por avatares políticos circularon poco, o que, casualmente, en las emisiones Seebeck, los sospechosos, el campo donde han trabajado los falsificadores, es en ¡El de los matasellos!, porque en los sellos había poco que hacer.

3) Y finalmente nos queda la perspectiva de los coleccionistas: Rara vez tenemos la suerte los aficionados modestos de poder tener completas las series de la época clásica, en especial los valores más altos, de poder conseguirlos por unos precios asequibles y con sellos de esta antigüedad y belleza, de forma que nuestra página del álbum pueda codearse con la equivalente del más potente coleccionista norteamericano o alemán.

Si la solución Seebeck a base de lanzar al mercado originales de gran tirada o “reimpresiones de autor” de una calidad igual o mayor que los propios originales, se hubiera extendido más, nuestros álbumes habrían salido ganando con mucho, porque no deja de ser penoso el contraste entre esos bellísimos grabados y muchos emisiones posteriores de estos mismos países, o entre esas páginas de álbum llenas de sellos Seebeck y los enormes vacíos que solemos tener en los años posteriores, a lo que se suma la legión de falsos, muchos de ellos indetectables para el aficionado, que cubre apenas una parte de esos enormes vacíos y no se olvide que si una reimpresión se hace 50 años después al ser mas moderna, parece que el ejemplar pierde el valor que le da el peso de los años que han pasado por el, pero si la hace el mismo autor el 1 de enero del año siguiente, cuando los últimos originales los ha hecho el día anterior, realmente incluso aunque se puedan diferenciar ambos estamos hablando de lo mismo.

Esta defensa pues, concluye su primer alegato sosteniendo que el juicio que ha hecho la historia de Seebeck ha sido injusto y que hasta donde podemos conocer nunca tuvo intención de perjudicar a nadie, y sí solo de realizar un negocio beneficioso para su empresa y para las administraciones postales. Tuvo la audacia de imaginarlo, ponerlo en práctica y que funcionara, contando con la connivencia y anuencia nada menos que de un buen número de estados.

En un orden natural de las cosas no había motivo alguno para que el contrato, modificando cualquier extremo que fuera conveniente corregir a la hora de su ejecución no hubiera podido continuar largo tiempo con beneficio para esos países, la empresa y los coleccionistas, y así sucedió con toda normalidad en los primeros años, de manera que sólo la acción de aquellos a quien perjudicaba, pudo orquestar una campaña tal como para acabar con el tema, y quien sabe incluso si llevarle a Seebeck a una pronta muerte al ver su idea destruida, su compañía en problemas y su nombre manchado para la posteridad.

Este juicio es una de las pocas oportunidades que se le van a brindar para poder recuperar un poco de su buen nombre.

Esta defensa confia en que los miembros del Jurado sepan leer entre líneas, no den crédito a la “leyenda negra” y dar a cada uno lo que es suyo.
Imagen

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#6 Mensaje por Carlos Juan » Jue 17-May-2007 00:13

Dejo tambien las preguntas para el Sr. Perito, no sin antes solicitar del Su Señoria, corrija a mi ilustre colega por la utilizacion de vocablos despectivos en relacion a mi representado.
:evil:

Asimismo solicito se aclare al Sr. Perito que dia puede emitir su informe y sobre si se podra repreguntar al mismo, acerca de cualquier cuestion que no haya quedado suficientemente clara en sus respuestas.

Preguntas para el Sr. Perito:

a) ¿Considera el Perito del Tribunal que el numero de coleccionistas locales hacia el año 1890 en los paises que contrataron con Seebeck era realmente muy pequeño?

b) ¿Considera que el origen de la quejas contra los contratos Seebeck pudieron tener su origen en los Estados Unidos, mucho antes que en los coleccionistas locales?

c) ¿Considera el Perito del Tribunal que el realizar tiradas masivas de sellos originales causa algun tipo de perjuicio a la filatelia de un pais, habida cuenta de que hay emisiones Europeas que circularon durante decenios con tiradas multimillonarias?

d) ¿Considera el Perito del Tribunal que una reimpresion de un sello, si tiene igual calidad que el original y es efectuada por la misma entidad emisora, sea una imprenta local, la fabrica nacional de moneda y timbre española o un taller de Seebeck y en la misma epoca historica, tendra mayor o menor valor respecto de la primera impresión, en atencion a la tirada de ambas emisiones o en atencion a que una es tirada original y otra reimpresion, o dicho con mas precision, a que una es primera tirada y otra segunda tirada?

e) ¿Considera el Perito del Tribunal que el resultado de la confeccion de un nuevo sello original, con el mismo papel, planchas y tinta que sirvieron para confeccionar una primera emision, aunque se descubran en un almacen y se sepa se han hecho dos años despues, tiene el mismo valor que los originales y por tanto lo incorporaria a su colección con la misma tranquilidad que si fueran los originales y asimismo, considera el Perito del Tribunal que el resultado de una reimpresion autorizada por la administracion postal, tiene mas valor filatelico que la realizada sin dicha autorizacion (por ejemplo fuera de plazo), si ambas son exactamente iguales?

f) ¿Considera el Perito del Tribunal que si se ha autorizado a la entidad emisora a efectuar reimpresiones de un sello, el hecho de que estas se hagan sobre distinto papel o con distinta tinta, por esta entidad, queda de algun modo oficializado, puesto que esta entidad actua como organo ejecutor de una administracion, y por lo mismo, sus actos pasan a quedar revestidos de carácter oficial, y por ejemplo si se se le acaba el papel filigranado y utiliza el normal, esos sellos circularan asi, y se catalogaran como diferentes en los catalogos del futuro?

g) ¿Considera el Perito del Tribunal que una reimpresion Seebeck al parecer de colores mas vivos y papel mas resistente incluso que la primera impresión, coincide con el estereotipo de las reimpresiones burdas que a la vista desmerecen de los originales, o que por el contrario nos encontramos ante autenticas “copias de autor” con el mismo valor estetico que los originales emitidos en primer lugar?

h) ¿Retiraria el Perito del Tribunal seires enteras de reimpresiones Seebeck de sus albumes, dejando un hueco vacio si le certificaran que lo son?

i) ¿Puede predicarse seriamente que la culpa del desprestigio de las emisiones de muchas paises de Hispanoamerica trae causa del tema Seebeck, o es mas bien el resultado de decisiones “comerciales” norteamericanas y de carencias de medios locales?

j) ¿Puede el Perito del Tribunal citar un solo caso donde se pueda ver una falsificacion de un sello emitido por Seebeck?

k) ¿Puede manifesatr el Perito su opinion acerca de si es mayor el numero de falsificaciones producidas en sellos emitidos localmente o en sellos emitidos por impresores extranjeros?

l) ¿Puede manifestar su opinion el Perito acerca de si es mayor el numero de falsificaciones producidas sobre emisiones hechas en imprentas extranjeras que sobre emisiones Seebeck, porque las enormes tiradas de estas ultimas, y la brevedad de su uso, hacian poco rentable la falsificacion?

m) ¿Puede manifestar el perito si tiene mayor valor filatelico una reimpresion Seebeck que un sello falso?

n) ¿Puede sostenerse que las series emitidas por Seebeck estan vacunadas contra las falsificaciones?

o) ¿Puede sostenerse que siendo infimo el valor de los sellos originales Seebeck por las enormes tiradas existentes, el eventual perjuicio para quien adquiera una reimpresion creyendo que es un original, sería minimo?

p) ¿Puede sostenerse que el hecho de que en varios de estos paises, la mayor parte de las series del periodo clave 1860-1900 tengan precios asequibles, es algo que los convierte hoy en dia en especialmente apetecibles para el coleccionista?

q) ¿Puede sostenerse que la calidad artistica y estetica de cualquier emision Seebeck es muy superior a la de la mayoria de las restantes emisiones locales de estos paises?

r) ¿Puede sostenerse que durante la era Seebeck desaparecieron problemas endemicos de la filatelia de estos paises, como el tener que acudir a sobrecargas por falta de sellos o robo de los mismos (Ecuador, Hondura, etc) y que ha sido precisamente el volver a incurrir en estos mismos problemas al finalizar dicha era, lo que ha sido causante de buena parte del desprestigio que recae sobre las filatelias de algunos de estos paises?

s) ¿Puede el perito manifestar al Tribunal y miembros del Jurado si tomaria la pastilla roja o la pastilla azul?

Saludos.
Imagen

Avatar de Usuario
jorgesurcl
Mensajes: 4290
Registrado: Sab 7-Ene-2006 23:13
Ubicación: chile, antro de ladrones y sinverguenzas

#7 Mensaje por jorgesurcl » Jue 17-May-2007 03:33

Habiendo recibido aquí las consultas para informe pericial, presentadas por la Fiscalía y la Defensa, se procede a realizar las investigaciones necesarias para su respuesta.

Pregunta al Sr. Juez: En su intervención que daba por iniciado el juicio, menciona como fecha de presentación de los informes periciales el sábado 16 de mayo. Esta fecha es errónea. Solicito aclaración al respecto.

¿Los informes periciales deberán ser publicados aquí o enviados privadamente al Sr.Fiscal y Sr. Abogado Defensor ?

El perito
SFChile
No sellos... No compro.

Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

#8 Mensaje por Joaquín Jesús » Sab 19-May-2007 13:58

Señores letrados, señor perito y señores del jurado:

Ante los informes de ambas partes me dirijo al Sr. Fiscal a fin de que elimine cualquier tipo de palabra malsonante en crontra del defendido del Sr. Carlos Juan, si no será acusado de desacato.

Al señor perito, la rectificación ha sido hecha y pido disculpas por el error. En cuanto a los informes periciales que se hagan públicos en este hilo.

A los señores del jurado: todo aquel que haga oferta de su precio será acusado de desacato.

Al señor abogado defensor: no me parece adecuada la pregunta de las pastillas, infravalora los señores del jurado y al serñor perito.

Saludos a todos, SSª JJ. :wink:

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#9 Mensaje por Carlos Juan » Sab 19-May-2007 14:31

La defensa acata la decision y retira la pregunta de las "pastillas".

Saludos.
Imagen

Avatar de Usuario
jorgesurcl
Mensajes: 4290
Registrado: Sab 7-Ene-2006 23:13
Ubicación: chile, antro de ladrones y sinverguenzas

#10 Mensaje por jorgesurcl » Dom 20-May-2007 07:05

A continuación paso a responder ante las consultas solicitadas por la Fiscalía y la Defensa.

En cuanto a las preguntas formuladas por el Sr.Fiscal:

1) La Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co. fue una empresa fundada en 1881, con sede en Nueva York, y dedicada desde su inicio a la impresión de especies valoradas. Sus trabajos consistían principalmente en la impresión de Bonos, Acciones y Tickets para el sistema de transportes de la ciudad de Nueva York. Hasta el ingreso del Sr. Seebeck, no participó en la impresión de sellos.
N.Seebeck, tras la venta de su negocio filatélico en 1884, adquirió una participación como accionista en dicha empresa e ingresó a trabajar como empleado de cierto nivel, en la parte comercial (comercialización).
En unos pocos años incrementó su participación en la propiedad de la empresa y accedió al cargo de director (era uno de los miembros del directorio).

2) Efectivamente, el Sr.Seebeck ideó e implementó un plan para obtener contratos de impresión de sellos con gobiernos de países extranjeros. Este plan, que consistía en ofrecer las especies postales sin ningún costo para el cliente (a cambio de la aceptación de ciertas cláusulas en el contrato) era inédita en la época y nadie antes lo había implementado.

3) Los ingresos para la Hamilton Bank Note en base a las condiciones que se dieron, en la práctica resultaron superiores a los que hubiera obtenido si sólo hubiera cobrado los servicios de producción e impresión de los sellos, como lo hacían las otras firmas impresoras competidoras. La venta de excedentes y reimpresiones al mercado filatélico, a pesar de hacerse a un costo unitario del sello que equivalía a una parte pequeña de su valor facial, era superior al valor unitario que hubiera conseguido al venderlo sólo al cliente como producto de impresión.

4) Las series que habitualmente entregaba Seebeck a sus clientes consistían en 8 a 12 sellos. De éstos, normalmente un 25% representaba tarifas reales de franqueo. Hasta antes de la entrega de las primeras series Seebeck, por ejemplo en El Salvador, las series eran de 5 sellos (con faciales de 1ct. a 50 ctvos.). Las series Seebeck llegaron a ser de hasta 12 sellos, con faciales de 1ct. a $10.
En relación a esto, en esa época en USA se emitió (1893) la serie Colombina, con faciales de 1ct. a US$5 (variación de 1 a 500 en los faciales). La serie Seebeck, de 1 ct. a $10 tenía una variación de 1 a 1000 en el facial.

5) Desde su aparición y reconocimiento por los principales catálogos, los sellos Seebeck (en el 95% de ellos) han sido valorados en los mínimos del catálogo (sellos nuevos, que usados tienen otro valor). En todo este tiempo transcurrido estos sellos no han logrado repuntar en su valorización, manteniéndose en sus bajos valores iniciales.

Respuestas a las consultas del Sr. Abogado Defensor:

a)En 1890 el coleccionismo de sellos llevaba 50 años. En los paises latinoamericanos había por supuesto un retraso evidente con respecto a los paises europeos o Estados Unidos. Sin embargo, en varios países como Argentina, Brasil, Chile y México se había desarrollado una masa crítica de coleccionistas que ya se notaba en la publicación de boletines y la formación de clubes locales y sociedades filatélicas nacionales. El caso de Chile con su sociedad filatélica fundada en 1889 (y vigente hasta hoy), sirva de ejemplo. Pero la realidad en los pequeños países centroamericanos era diferente. La filatelia en sus inicios se arraigó en las clases sociales de mayor nivel educacional y económico por razones obvias (alfabetismo, recursos económicos, inmigración, etc) y en esas condiciones es de esperarse que en el caso de los países relacionados con Seebeck, la cantidad de coleccionistas haya sido mucho menor en cantidad, aunque haya estado integrada por personas de la clase social más poderosa e influyente de la sociedad (lo que no es poca cosa).

b) Efectivamente las primeras críticas y quejas ante las emisiones Seebeck se produjeron en USA, y aparecieron en publicaciones y artículos filatélicos en revistas.

c)Sobre este punto, no es la cantidad emitida o re-emitida (según las necesidades postales legítimas) lo que afecta a la filatelia de un país. El asunto es que estas "re-ediciones" no llegaron al país de origen y fueron vendidas directamente al comercio filatélico como sellos de paquetería.

d)El valor económico de una reimpresión, como en todas las cosas, depende de la oferta y la demanda. Las reimpresiones Seebeck son tan abundantes que su valor monetario es ínfimo. Por el contrario, en 1875 y 1889 la American Bank Note Co. y la Continental Bank Note Co. reimprimieron a solicitud del gobierno y administración postal de USA varios sellos de años anteriores, para venderlos en el mercado filatélico y abastecer el museo postal. Estas reimpresiones, sin poder de franqueo, fueron hechas en tan poca cantidad (entre 50 y 400 ejemplares de cada una app:) que hoy son más caras que los sellos originales.

e)Una reimpresión hecha por la casa impresora sin una solicitud expresa y decretada por el gobierno o la administración postal, no es un sello oficialmente producido, y al no tener este respaldo podría caer en la categoría de "impresión privada" o derechamente "falso filatélico".

f) Efectivamente, si la reimpresión ha sido autorizada y el impresor por problemas de abastecimiento o disponibilidad, utiliza papeles diferentes o tonalidades diferentes a los de los sellos originales, estos cambios son válidos y legítimos y , si la reimpresión tiene poder de franqueo, dar origen a un nuevo sello o cuanto menos un segundo tipo.

g) Las reimpresiones Seebeck son muy similares a los sellos originales, salvo como bien reconoce el abogado Defensor, la diferencia en el grosor del papel y la tonalidad. La firma impresora trató de reproducir lo más fielmente el sello original. Pero esto no es algo extraordinario. Son muchos los ejemplos en que las reimpresiones son difíciles de diferenciar de los sellos óriginales. En el caso de Portugal y especialmente en USA, se requiere de un certificado de expertización para darle reconocimiento a una reimpresión de 1875/80.

h) No las retiraría pero especificaría en la descripción del álbum que se trata de reimpresiones y no de la tirada original de ese año en particular.

i) El desprestigio de muchas de esas emisiones, se deben como dice el abogado defensor al caso Seebeck, a la corrupción en la asignación de contratos para impresión, a la comercialización en el extranjero de gran parte de los stocks, etc.

j) Los sellos base Seebeck no han sido falsificados, pues su poco valor y el hecho de estar impresos en calcografía (el más difícil de los sistemas si es que se quiere copiar) lo hace inviable comercialmente. Lo que se ha falsificado mucho son los matasellos y cancelaciones, para hacer aparecer sellos nuevos como sellos legítimamente circulados.

k) Si, las falsificaciones son más frecuentes en sellos impresos localmente debido a que técnicamente son más fáciles de reproducir (litografía, tipografía).

l) Como en la respuesta anterior: los sellos "base" Seebeck no han sido falsificados por terceros.

m) El valor filatélico es subjetivo y tiene que ver con el aporte que la pieza otorga al conocimiento de la historia postal, prácticas de uso, técnicas de impresión (incluídos errores importantes), etc. En este sentido, un falso postal es siempre mucho más valiosos que un falso filatélico o facsímil. La reimpresión Seebeck desde este punto de vista tiene algún valor filatélico, al ser testimonio o pìeza de documentación de este período histórico postal, de las relaciones comerciales entre los estados y los impresores y de las prácticas del mercado filatélico.

n) Contra las falsificaciones del sello propiamente tal, diría que sí, dado el poco valor económico que tienen, la cantidad existente y la técnica (calcografía) en que fueron hechas.

o) Efectivamente la diferencia (en sello nuevo) entre original y reimpresión es de, digamos, 5 a 1, pero siendo centavos la moneda, la pérdida es irrelevante. Distinto es el caso de reimpresiones "mataselladas" fraudulentamente, pues ahí la diferencia es de 20 cts. a varios dólares.

p) El precio de los sellos de determinados períodos, efectivamente pueden atraer más o menos coleccionistas para dedicarse a ellos. Sin embargo, mi experiencia me indica que las motivaciones para elegir tal o cual país o período de estudio tiene que ver con otras variables más: la "belleza" de los sellos, su disponibilidad, su interés filatélico-postal, aspectos históricos del período de uso, intereses emocionales y familiares (antepasados), etc. Hoy en día hay paises africanos o de ex-colonias inglesas que emiten grandes cantidades de sellos de bajo costo, pero nadie se dedica a coleccionarlos como "país" (por ejemplo Seychelles, Guyana, Bermuda, etc). De estos sellos la gente busca lo temático.

q) La calidad estética o belleza de un sello es un asunto subjetivo y no es periciable.

r) Efectivamente, en estos países luego de la cesación de emisiones Seebeck, se volvió a las prácticas anteriores de imprimir localmente o volver con anteriores empresas que hacían el trabajo (American Bank Note Co.). Como los gobiernos o administraciones postales carecían de buena planificación y falta de cálculo y previsión en las necesidades postales, muchas veces se quedaban sin sellos o faltaban de las tarifas más necesarias, y se recurría entonces (mientras se ordenaba a ultima hora una nueva partida) a sobrecargar y revalorizar sellos de telégrafo o de otros valores faciales. Como esta operación se hacía localmente, se prestaba para que aparecieran multiplicidad de "errores" como sobrecargas invertidas, dobles, etc., que beneficiaban siempre a los que más se benefician con esto y perjudicaban a los bolsillos de los coleccionistas con "rarezas" prefabricadas. Estas prácticas le restaban seriedad a las emisiones y autoridades postales, lo que a la larga espantó a los coleccionistas. Influyó también la baja en el interés la enorme cantidad de sellos que se seguía emitiendo en el mundo, y que forzó a los coleccionistas a reducir su campo de interés a unos pocos países.

Bueno éstas son mis apreciaciones ante las consultas planteadas.

Tengo algunas informaciones y datos relativos a las prácticas habituales en esos tiempos, en relación a las firmas impresoras, las reimpresiones y las autoridades postales, de las que no he dado cuenta aquí porque no han sido directamente consultadas, y si las hubiera planteado por iniciativa propia, podría entenderse como que pretendo favorecer a una u otra posición.

Atentamente
El perito.
SFChile
No sellos... No compro.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#11 Mensaje por Carlos Juan » Dom 20-May-2007 11:48

En relacion con las ultimas palabras del Sr. Perito, al que se agradece su esfuerzo y pronta y meditada respuesta, en orden a que posee datos de conocimiento sobre los que no ha sido preguntado y que podrian aumentar nuestro conocimiento sobre el tema, como creo que todos tenemos interes en poder llevar al animo de los jurados todos los elementos de juicio suficientes como para que puedan adoptar una postura sobre el caso, quisiera hacer mias las palabras de mi ilustre colega en su intevencion inicial en el tema:
Con el ánimo de ilustrar los hechos al máximo, quisiera solicitar al perito se explayara cuanto considere conveniente, documentando con texto, imágenes o enlaces los extremos que considere necesarios, por lo que le agradezco de antemano su colaboración (y me disculpo previamente por el faenón ).
y en consecuencia si el mismo no tiene inconveniente y SSª no se opone, interesar del perito que realice una exposicion en el modo que tenga conveniente sobre aquellos extremos que no se reflejaron en las concretas preguntas formuladas, pero que a su juicio pudieran ser de interes para la resolucion mas acertada del caso.

Un Saludo a todo la Sala.
Imagen

Avatar de Usuario
jorgesurcl
Mensajes: 4290
Registrado: Sab 7-Ene-2006 23:13
Ubicación: chile, antro de ladrones y sinverguenzas

#12 Mensaje por jorgesurcl » Dom 20-May-2007 18:02

Aporto aquí algunas informaciones y consideraciones, para conocimiento y evaluación del Sr.Juez, Defensa, Fiscalía y Jurado.

Las reimpresiones
La reimpresión es una nueva impresión de un sello, hecha con la misma plancha original y si ésta ya no existe, con una nueva producida a partir del punzón original. No es necesario que el nuevo impresor sea el mismo que produjo los sellos originales.

Su legalidad o validez
Sólo las reimpresiones oficialmente solicitadas por el gobierno o la autoridad postal correspondiente tienen validez como tales. Las hechas sin estas autorizaciones corresponden a iniciativas particulares y deben considerarse como impresiones privadas o reproducciones, que incluso podrían ser ilegales pues se están produciendo especies valoradas sin estar facultado ni autorizado para ello.

La costumbre
A fines del siglo XIX cuando en varios paises como USA, Portugal y Austria se autorizó (con la venia de la autoridad) la reimpresión de sellos de primeras emisiones y de otros que estaban agotados, se buscaba obtener piezas importantes o representativas para obsequiar a autoridades locales y extranjeras y abastecer museos postales. Parte de estas reimpresiones se vendieron en el mercado filatélico para recuperar los costos de producción.

La impresión de sellos en Latinoamérica
En latinoamérica muchos estados se abastecían de especies postales con firmas impresoras extranjeras mucho antes de la aparición del Sr. Seebeck en su gira comercial de 1889 para captar contratos.
Brasil (1873), Chile y Argentina (1867), Perú (1866), Nicaragua (1862), Bolivia (1869), Uruguay (1877), Venezuela (1880), etc.
El 90% de estos sellos eran abastecidos por la American Bank Note Co. Esta empresa proveía el diseño, producción de planchas e impresión de los sellos y sobre los costos de producción aplicaba un porcentaje de utilidad, como cualquier firma impresora o imprenta actual.
Las planchas y punzones quedaban en poder (custodia) del impresor, como resguardo ante el mal uso que pudiera dárseles o como precaución para que el cliente no solicitara los servicios de impresión a otra firma, llevándole las planchas hechas por la ABNCo. Cuando el sello era discontinuado, la empresa anulaba las planchas inutilizándolas.

Cuando Seebeck contactó a los gobiernos latinoamericanos, la mayoría de éstos se encontraba trabajando con la American Bank Note Co.

Aspectos económicos de la impresión
Caso 1: La firma impresora produce el sello y lo vende a la administración postal: Producir e imprimir 1 sello monocolor de 1 ctvo. facial, cuesta lo mismo que hacerlo con uno de $10 y como tal, al cliente se le venden ambos pliegos al mismo valor (pliego de 100 sellos impreso a un color).

Caso 2: (Seebeck-venta al mercado filatélico): el pliego es vendido al 10% de su valor facial, por lo tanto el pliego de 1 ctvo. se vende a 10 ctvos. y el de $10 vale $100. Entonces ante un mismo costo de producción, el impresor obtiene un incremento sustancial en su utilidad.

Disponibilidad de sellos Seebeck
Los sellos de alto valor facial ($5 y $10) de las series de El Salvador de 1893 y 1894 nunca fueron puestos en venta ni circulación en el país de destino (no llegaron) y sólo aparecieron en las ventas que Seebeck hizo a los comerciantes filatélicos.

De los filatelistas
Los filatelistas locales adquirían al valor facial los sellos en las oficinas postales de sus países. Unos años después notaban que esos mismos sellos se estaban vendiendo por debajo del valor facial en el comercio filatélico internacional.

N.Seebeck
Antes de ingresar a la Hamilton Bank Note Co., Seebeck como comerciante en sellos y editor de un pequeño catálogo, consiguió con República Dominicana y el estado colombiano de Bolívar un contrato para abastecerlos de sellos postales. En estos casos, cobraba como cualquier impresor de la época: sobre los costos de producción aplicaba una utilidad.
En el caso de Bolívar, comenzó con la emisión de 1879. Cada año debía reimprimir los sellos que fueran necesarios para el uso postal, según se lo solicitara la autoridad postal colombiana. Seebeck, por su propia iniciativa incorporó en el grabado de los sellos el año: 1879.
Cuando le pidieron más sellos en 1880, modificó el cuño, incorporándole la fecha 1880, y así lo hizo en los años posteriores con las tiradas de 1882, 83, 84 y 85. De esta manera, un mismo sello postal fue transformado en 6 sellos diferentes, lo que aumentaba su demanda (por parte de los coleccionistas) y por lo tanto su reposición.
De algunos de estos sellos aparecieron en el mercado filatélico de USA ejemplares sin dentar, que no llegaron ni fueron descubiertos en Colombia.

La competencia entre impresores
En USA, hasta 1893 los sellos postales eran provistos por empresas privadas (American Bank Note Co., National Bank Note Co. y Continental Bank Note Co.) mediante licitaciones públicas.
Para 1894 el gobierno decidió hacerse cargo (por razones de economía de costos y seguridad) de la impresión de los sellos a través del Bureau of Engraving & Printing (entidad estatal encargada de la fabricación del papel moneda). Pero según las normas comerciales y políticas de ellos, esto debía hacerse llamando a licitación pública y debiendo ganarla el Bureau participando en igualdad de condiciones que los privados.

Junto a este organismo se presentaron el American Bank Note Co., la firma Charles F. Steel y la Hamilton Bank Note Co. (Seebeck).
Ganó el contrato el Bureau debido a los menores costos presentados.
La American Bank Note Co. y la Hamilton Bank Note Co. reclamaron la decisión pues consideraron que los precios ofrecidos por el Bureau eran artificialmente bajos, insostenibles comercialmente y por lo tanto inviables.
La Hamilton Bank Note Co. alegó "competencia desleal" por parte del gobierno al ser juez y parte en la licitación y por ofrecer (el Bureau) condiciones económicas que una empresa privada (con fines de lucro y obligaciones impositivas) no podía igualar.

http://www.postalmuseum.si.edu/blount/papers/Noll.PDF

Bueno, dejo estos antecedentes para el conocimiento de las partes, y cualquier opinión mía al respecto puede ser consultada.

El perito
Última edición por jorgesurcl el Jue 1-May-2008 07:59, editado 2 veces en total.
SFChile
No sellos... No compro.

Avatar de Usuario
jorgesurcl
Mensajes: 4290
Registrado: Sab 7-Ene-2006 23:13
Ubicación: chile, antro de ladrones y sinverguenzas

#13 Mensaje por jorgesurcl » Dom 20-May-2007 18:44

Adjunto otros comentarios a lo expuesto antes:

Los contratos
Para las autoridades postales o gobiernos latinoamericanos que suscribieron contratos con Seebeck, la aparición de estas impresiones y el modo en que se comercializaban, no debieron ser ninguna sorpresa. Ellos mismos habían aceptado estas condiciones en los contratos que suscribieron y por lo tanto no hubo engaño por parte de Seebeck en cuanto a las condiciones ofrecidas y el cumplimiento de los contratos. El no hizo nada que no estuviera previamente avisado o aceptado.

Las quejas de los filatelistas
Las críticas y quejas por parte de la comunidad de coleccionistas, que empezaron a aparecer en revistas filatélicas y que finalmente llevaron a los paises involucrados a impugnar los contratos, son muy contemporáneas con la pérdida por parte de la American Bank Note Co. de las licitaciones por la impresión de los sellos de USA. Ante una situación de falta de "mercado", no es ilógico pensar que muchos de estos reclamos fueran alentados por esta firma impresora, que fue en definitiva la más perjudicada por el éxito obtenido por Seebeck (y la Hamilton Bank Note Co.) en la obtención de clientes que antes eran de la American Bank Note Co.

Reacción de Seebeck
Cuando las críticas arreciaron y los gobiernos comenzaron a impugnar los contratos, Seebeck publicó en la prensa filatélica "cartas de disculpas" y se comprometió a destruír los stocks de sellos que tenía en su poder. Sin embargo en la década de 1940, un nieto de Seebeck puso en circulación en el mercado filatélico mayorista una cantidad estimada en 90 millones de estos sellos, que no fueron destruídos en su momento y que habían permanecido en poder de Seebeck.

Un antecedente actual de competencia comercial
En el año 2002 hubieron 250 autoridades postales diferentes que emitieron aproximadamente 16.000 sellos en todo el mundo. De estos paises, 40 son responsables por la emisión de 8.000 sellos.
Y de estos 40, 36 son controlados y abastecidos por una firma internacional llamada Inter Governamental Philatelic Corporation, en una asociación que involucra a autoridades postales, comerciantes y distribuidores filatélicos al por mayor y algunas empresas impresoras.
Esta organización fue duramente atacada por el conglomerado Afinsa desde siempre (su principal competidor), acusándola de prácticas desleales y de afectar la filatelia con emisiones innecesarias y abusivas.

Atte.
El Perito
SFChile
No sellos... No compro.

Avatar de Usuario
Jose Luis Ortiz
Mensajes: 732
Registrado: Vie 11-Feb-2005 21:34

#14 Mensaje por Jose Luis Ortiz » Jue 24-May-2007 13:34

Despues de unos dias de viaje, en los que he podido estar con Carlos Juan y con Andreu Siurell , me he reintegrado , por poco tiempo , a mi casa y a mirar algo el Foro. Y veo que este juicio en el que como jurado ( al que nadie ha sobornado como es debido) debo actuar , se ha quedado parado .

Yo ya tengo mi veredicto preparado. Pero mediante un soborno adecuado....( por ejemplo nombrarme Concejal de Urbanismo) hasta podría cambiarlo.

Espero que la razón de la parada no sea que a nuestro buen amigo Carlos Juan le hayan llamado a quirófano, pero si es así, mi deseo de un pronto restablecimiento.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#15 Mensaje por Carlos Juan » Jue 24-May-2007 20:39

Vaya tela con el Sr. PERITO.

Para el Jurado Sr. Jose Luis, jeje, decirle que con buen juicio su Señoria, el honorable Joaquin Jesus, aunque a veces parece algo ausente de la vistas, acaso echando una cabezada, lo cierto es que tuvo el buen juicio de dejarnos un poco de tiempo para preparar los alegatos finales de defensa y acusacion y señalo como fecha para su emision la del 31 de mayo.

Como yo tengo cuerda como minimo para cuatro semanas mas, antes de volver a visitar a las enfermeras, llegare a tiempo de realizar mi tarea, con permiso del dictamen pericial :P

Saludos y a empollar el caso.
Imagen

Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

#16 Mensaje por Joaquín Jesús » Jue 24-May-2007 21:25

Buenas:

A la atención del Sr. Abogado:

SSª. no se encuentra ausente del proceso, sino que no interviene pues no es necesario (así que cuidaito...:twisted:).

Al Sr. Jurado José Luis, como anuncié en mi anterior intervención CUALQUIER JURADO QUE SE OFREZCA AL MEJOR POSTOR SERÁ ACUSADO DE DESACATO (así que cuidaito tambíen :wink: ), además, no pueden tener el veredicto antes de los alegatos finales.

Saludos a todos, JJ.

Ssubasta

Avatar de Usuario
Jose Luis Ortiz
Mensajes: 732
Registrado: Vie 11-Feb-2005 21:34

#17 Mensaje por Jose Luis Ortiz » Jue 24-May-2007 21:37

Permitame su señoría, establecer una alegación. Yo no me vendo. Casi me regalo.

Avatar de Usuario
Antcres
Mensajes: 1075
Registrado: Mar 16-May-2006 18:27

Como están las cosas

#18 Mensaje por Antcres » Lun 28-May-2007 23:56

¡¡¡Cómo están las cosas¡¡¡¡

Hasta a su señoría se le reclama atención. ¿Qué no será de los miembros del jurado?

Que conste que este miembro, acude (no todos los días) pero de vez en cuando pasa a ver que hay en la sala del juicio.
Con la esperanza de que le pongan un vídeo, muestren el arma homicida ensangrentada (o plancha entintada), o picahielos (digo, punzón, en qué estaría yo pensando en la Stone, digo litografía...).

Por si su señoría pasa lista, dicho queda.
Ninguno de mis sellos es de alto valor o rareza filatélica; me gustan los clásicos de cualquier país y sus colonias, logicamente solo me puedo permitir los de valor ínfimo.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#19 Mensaje por Carlos Juan » Jue 31-May-2007 16:59

Bueno pues hoy vence el plazo para presentar las alegaciones finales. La defensa esta lista, pero estara fuera hasta las nueve de la noche.

En cuanto mi ilustre colega formule su alegato, la defensa hara lo propio y toda la responsabilidad recaera sobre los tres jurados.

La cuenta atras en el caso Seebeck ha empezado.

Saludos. :P
Imagen

Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

#20 Mensaje por Joaquín Jesús » Jue 31-May-2007 17:01

Sea pues.

Saludos, JJ.

Avatar de Usuario
Hades
Mensajes: 1694
Registrado: Vie 30-Ene-2004 21:20
Ubicación: Barcelona

#21 Mensaje por Hades » Jue 31-May-2007 19:10

Señoría, señores del Jurado, damas y caballeros asistentes, señora de los lavabos, señor repartidor de palomitas...


No estamos aquí para enjuiciar si los actos del encausado fueron constitutivos de delito. Ni el ámbito geográfico (varios países), ni el marco legal (varios códigos), ni el tiempo transcurrido nos permiten hacerlo con un mínimo de rigor.

Tampoco para juzgar sus intenciones.

Desde el punto de vista de esta fiscalía, la Filatelia está basada en el coleccionismo (y por lo tanto adquisición) de efectos de franqueo postal. Ya sean en nuevo, usado, sobre pieza o fragmento, el caso es que el objeto de la Filatelia es el signo de franqueo postal.

En un sentido tan amplio como se quiera, sí, lo que puede incluir ATM, franqueos mecánicos, o marcas de franqueo pagado en oficina. Pero creo que todos estamos de acuerdo en que las emisiones de Ajman, Fujeira y similares NO SON FILATELIA porque jamás han servido -ni servirán- para franquear nada.

Las emisiones de las autoridades postales deben servir a este fin, franquear correspondencia, y su cantidad, faciales, series y valores deben guardar clara relación con la correspondencia transportada. Así lo especifica la UPU, y así lo asumen sus países miembros.

Éste y no otro, señores del Jurado, es el principio que debe regir la Filatelia. Es el Mandamiento Supremo al que las administraciones postales de los países deben amoldarse para mantener la Filatelia en su más pura esencia. Aunque matasellen mal, cobren caro el servicio o tarden mucho en entregar los efectos... mientras las entidades emisoras preserven este principio, la Filatelia podrá seguir llamándose así. Del resto, ya nos encargamos los coleccionistas.

Y es desde esta óptica que ustedes, señores jurados, deben enjuiciar a Seebeck, sus actos y sus consecuencias: desde el punto de vista de la Filatelia. Veámoslo.

Seebeck concibió, desarrolló y ejecutó un plan cuyo objetivo era hacerse con el control de las emisiones de algunos países, retener para sí las planchas y reimprimir tantos ejemplares como a él le pareciera oportuno, cuando le pareciera oportuno. Los beneficios de esa operación irían a engrosar las arcas de su empresa y, por ende, las suyas personales.

El fruto de los desvelos de Seebeck debe ser diferenciado; por lo menos cabe considerar dos grandes tipos de producto:
:arrow: Las tiradas originales de la época.
:arrow: Las reimpresiones

En cuanto al primero, creo que los informes del señor perito a las preguntas formuladas dejan bien patente un evidente ánimo de lucro, más allá del puro negocio empresarial asociado a la impresión y/o distribución de efectos. Era Seebeck quien decidía la composición de las series, sus faciales y su periodicidad.

Basta con ver que impuso la cláusula de renovación anual de las emisiones para darse cuenta de que su objetivo era vender la mayor cantidad posible de sellos. Sin relación con los usos postales, por supuesto, ya que esos países no necesitaban ni tantos valores, ni tantas emisiones, ni tanta tirada: sus emisiones estaban destinadas a incrementar las ventas al mercado filatélico.

En cuanto al segundo, las reimpresiones.. ¿qué decir que no haya dicho nuestro ilustre perito? La misma esencia de la reimpresión filatélica es perversa. No sólo se está emitiendo extemporáneamente un efecto inútil para el franqueo, sino que se hace lo más similar posible al original. Tratando de hacerlo pasar por original, cuando no lo es. Porque pese a lo que diga la defensa, ni tintas, ni papeles ni planchas son las mismas años después.

Desde el punto de vista de la Filatelia, los coleccionistas adquieren un bien finito y escaso, y cuanto más escaso, más costoso. Por lo tanto, todo lo que altere a posteriori la cantidad disponible en el mercado, supone una alteración del precio de las cosas.

Y de esa alteración, el principal beneficiado fue Seebeck & Sons.

¿Que los americanos eran malos malísimos? ¿Que gracias a Seebeck los coleccionistas de cromos pudieron poner uno más en su casilla? ¿Que al pobre le hicieron la vida imposible?

Simples cortinas de humo.

Seebeck fue quien concibió este plan y quien lo llevó a cabo.

Sus resultados, a la vista están.



Señores del Jurado.

Tal como anticipé, la fiscalía acusa a Nicholas Seebeck
- De aniquilar la filatelia de algunos países, que no vuelto a levantar cabeza desde los autos.
- De aprovecharse del legítimo y humano deseo de los aficionados por ampliar sus colecciones en su exclusivo beneficio y el de su empresa.
- De sentar un precedente -la especulación- que posteriormente muchos países explotarían.


A ustedes corresponde dictaminar.



P.S.: Súmase y hácese extensiva a Su Señoría la invitación en el bar de la esquina, no ya a mera cañita, sino también al surtido de tapas. A saber, tabla de ibérico, quesos de la tierra y marisco gallego.

Avatar de Usuario
Carlos Juan
Admin. Mercadillo
Mensajes: 2734
Registrado: Lun 9-Feb-2004 20:29
Ubicación: Santander (España)

#22 Mensaje por Carlos Juan » Jue 31-May-2007 21:13

La defensa comienza su alegato final, reiterando lo que ha sostenido desde el principio.

Que la historia ha juzgado a Seebeck con una dureza absolutamente injustificada y que los actos de Seebeck ni han perjudicado a la filatelia, ni han perjudicado a los países que contrataron con el y, antes al contrario, los han beneficiado, especialmente una vez que el nefasto influjo de la leyenda negra levantada contra él, se ha ido diluyendo en el tiempo.

El primer argumento clave a favor de la defensa, nos lo ha facilitado amablemente la propia acusación al manifestar lo siguiente:
- Las planchas quedarían en poder de la Hamilton Bank Note Engraving and Printing Co. con posibilidad de reimpresiones ilimitadas según las necesidades filatélicas.
-
Por su parte el perito ha añadido lo siguiente:
Sólo las reimpresiones oficialmente solicitadas por el gobierno o la autoridad postal correspondiente tienen validez como tales. Las hechas sin estas autorizaciones corresponden a iniciativas particulares y deben considerarse como impresiones privadas o reproducciones, que incluso podrían ser ilegales pues se están produciendo especies valoradas sin estar facultado ni autorizado para ello.

Efectivamente, si la reimpresión ha sido autorizada y el impresor por problemas de abastecimiento o disponibilidad, utiliza papeles diferentes o tonalidades diferentes a los de los sellos originales, estos cambios son válidos y legítimos y , si la reimpresión tiene poder de franqueo, dar origen a un nuevo sello o cuanto menos un segundo tipo del mismo sello, que pasa a tener un tipo A, el original, y un tipo B, el de la reimpresión que, a igualdad de calidad, será menos o mas valioso que el primero en atención exclusivamente a un dato: la tirada.

Continua afirmando el perito:

Para las autoridades postales o gobiernos latinoamericanos que suscribieron contratos con Seebeck, la aparición de estas impresiones y el modo en que se comercializaban, no debieron ser ninguna sorpresa. Ellos mismos habían aceptado estas condiciones en los contratos que suscribieron y por lo tanto no hubo engaño por parte de Seebeck en cuanto a las condiciones ofrecidas y el cumplimiento de los contratos. El no hizo nada que no estuviera previamente avisado o aceptado.

La conclusión pues, es evidente, dando por sentado que existan reimpresiones Seebeck, es lo cierto que tenia autorización para efectuarlas por parte de los autoridades oficiales de estos países. Esto hace que a diferencia de otras reimpresiones (como ocurre en España con los sellos de la serie Pro Unión Iberoamericana de 1930 en que las planchas se vendieron al extranjero y el valor de las mismas es ínfimo) estas “reimpresiones” Seebeck autorizadas, si son susceptibles de distinguirse del original, constituirán simplemente un segundo tipo del sello, una variedad de papel y de color en suma y si su tirada fue mucho mayor que el de la emisión primigenia, como al parecer sucedió, pues su valor será escaso, pero su legitimidad resulta incuestionable.

Esto que supone, que Seebeck no emitió sellos falsos, ni reimpresiones sin autorizar, emitió sellos verdaderos, que tienen varios subtipos y actúo en todo momento como un Funcionario delegado de los Estados, Estados que por cierto fueron los primeros en incumplir su parte del contrato, puesto que acordaron un contrato de diez años y sin embargo, ninguno de ellos respeto su parte.

De esta forma, la acusación queda vaciada de todo posible contenido real y ha de buscar algunas imputaciones paralelas que no resisten el mas mínimo análisis:

Veamos los cargos que formulaba el propio Sr. Fiscal:

-De aniquilar la filatelia de algunos países, que no ha vuelto a levantar cabeza desde los autos.
- De aprovecharse del legítimo y humano deseo de los aficionados por ampliar sus colecciones en su exclusivo beneficio y el de su empresa.
- De sentar un precedente -la especulación- que posteriormente muchos países explotarían.

Analicemos una por una estas acusaciones:

a) Afectación de la filatelia de los países contratantes.

No es posible aceptar y en todo caso la Fiscalía no ha probado nada al respecto, que la filatelia de estos países no haya levantado cabeza desde entonces. Se trata de una afirmación completamente gratuita. Lo que sí es cierto, es que, como consecuencia de la leyenda negra levantada contra Seebeck, se pudo quizá producir, el efecto de que hubiera menos coleccionistas de sellos de estos países, y mas probablemente, lo que pudo suceder es que las emisiones Seebeck se cotizaran en menos en los catálogos, resultando muy dudoso que esta minusvaloración pasara a los sellos posteriores y anteriores al periodo Seebeck.

¿Pero, desde cuando esto, incluso aunque hubiese durado hasta hoy, reúne las características de un perjuicio para la filatelia?

¿Qué es la filatelia de un país?

La importancia y cache de la filatelia de un estado no se determina desgraciadamente por la calidad de las emisiones, lo relativamente corto de sus tiradas, los avatares históricos padecidos por el mismo y su antigüedad, como sería lo razonable.

Es sobre todo un problema de oferta y demanda. Si en el mundo hay 80.000.000 millones de alemanes y uno de cada 1000 colecciona, y además tiene posibles, y hay muchos expertos y casas de subastas y demás, es mas que probable que sus emisiones a igualdad de calidad, tirada y antigüedad, coticen mas que las de Paraguay o Etiopía. Si además los sellos alemanes por su situación geográfica en el centro de Europa, que es de los mas desarrollados, han circulado en todas direcciones, si además casa con el talante metódico y preciso del alemán coleccionar variedades, si además coleccionar es propio de pueblos cultos y Alemania tenia un gran nivel en los momentos en que el coleccionismo de sellos era un fenómeno casi de masas y que podemos situar en el periodo de entreguerras, pues nuevamente habremos de considerar que habrá mayor demanda de sellos alemanes que de Sudáfrica y que la filatelia de ese país es de las mas prestigiosas, del mismo modo que todo el mundo tiene claro que el coleccionismo de sellos estadounidenses tiene mucha importancia, por mas que la mayoría de sus sellos de 1900 a 1950 sean sencillamente feos, sencillos, repetitivos y sin gracia alguna.

El paso del tiempo ha situado las cosas en su lugar, mas allá de la leyenda negra, y de esta forma hoy en día, a nadie se le ocurre pensar que la filatelia de Honduras no ha levantado cabeza y que por el contrario, la de Paraguay tiene mucho mas prestigio porque nunca se vio afectada por los sellos Seebeck.

Ambas filatelias se mueven en una línea pareja y así entre 1890 y 1900 Paraguay emitió 20 sellos que cotizan en junto 45 francos en el Ivert de 1971 y Honduras emitió en el mismo periodo los sellos Seebeck (55) que cotizan 34,50 francos y dos emisiones mas (trenes y Celio Arias) (16 sellos mas) que suman otros 23 hasta completar 57, 50 francos. Esto es, que para un mismo periodo, cada sello de Paraguay de media es algo mas caro que el de Honduras, pero habiendo mas de Honduras, al final hay que desembolsar mas dinero para completar ese periodo en la filatelia de Honduras que en la de Paraguay, lo que no debería de suceder si la filatelia de Honduras estuviera hundida y la de Paraguay “a salvo”.

Lo único realmente cierto es que el abaratamiento de los sellos de un país, por ser las tiradas muy altas, no perjudica en nada a su filatelia. Si vamos al extremo contrario, y en hipótesis, consideremos un país de nueva creación por ejemplo Macedonia, que solo haya emitido un sello, con una tirada cortísima, pongamos 1000 ejemplares y que luego se haya pasado a las atms. Evidentemente aunque ese único sello tenga una calidad fantástica, un precio altísimo y no haya, ni reimpresiones, ni falsos. Esa filatelia esta muerta.

Al fin y al cabo en la filatelia pasa un poco como con la iglesia. La filatelia es algo mas que el prestigio de las emisiones de un país. La filatelia viva son los coleccionistas de ese país, como la iglesia son los cristianos. Todo el mundo puede coleccionar las emisiones Seebeck y a su través animarse a coleccionar estos países. La filatelia clásica de estos países no solo no tiene hundida la cabeza, sino que es una filatelia “posible” y atractiva para la mayoría de los coleccionistas.

Lo que si ha hecho daño a estos países ha sido precisamente la falta de todo aquello que garantizaba Seebeck: calidad de impresión, seguridad en la conservación de las planchas y suministro continuado de sellos, es decir lo dañino ha sido la crónica ausencia de sellos que daba lugar a continuas sobrecargas sobre los sellos hasta dejarlos irreconocibles estropeando la imagen del sello, o la profusión de falsificaciones con origen en impresiones locales por procedimientos muy simples de imitar.

Los sellos Seebekc constituyen precisamente la excepción en este campo y se pueden adquirir con total tranquilidad porque no va a haber falsos, y si el ejemplar es una reimpresión, la misma esta autorizada y no es mas que otro tipo del mismo sello, y aun pagándola por buena, el perjuicio económico es casi nulo, pues las amplias emisiones de la primera tirada no permiten que sus precios suban significativamente y en contrapartida te llevas una bellísima obra de arte, y en el caso de las reimpresiones, al parecer, incluso con mejor papel y colores mas vivos que en el original, es decir, un autentico ejemplar de lujo.

En resumen, hoy en día las filatelias de estos países están en el lugar donde deben de estar. Su “importancia” en una eventual clasificación mundial de filatelias se rige por una ley muy simple, rareza/demanda. Un sello cualquiera de cualquier país, es mas prestigioso cuanto mayor es su rareza (menor tirada, poca circulación, matasellos excepcional) y cuanto mayor es su demanda (mas calidad, emitido por un país con muchos coleccionistas, con gran tradición, con mucha población, con moderación en el numero de emisiones etc). La suma de todas las “importancias” de todos los sellos emitidos por un país, nos da esa importancia general y en ese punto, hoy no cabe sostener que haya diferencia alguna entre Honduras y Paraguay.

Retomando el reto final que lanzaba el Fiscal en su alegato inicial, ¿Qué hubiera pasado con la filatelia si todos hubiéramos hecho lo mismo? podemos trasladarlo al ejemplo que acabamos de citar.

¿Qué hubiera pasado con la filatelia de Honduras si Seebeck le hubiera seguido suministrando sellos durante 100 años?

¿Estaría mas o menos valorada que la de Paraguay?

Todos nos quejamos en el foro de la absoluta inanidad, pobreza y casi repugnancia que padecen y producen las actuales emisiones del reino de España.

Llega un momento en que ante la multiplicación de países emisores y la rapacería y pobreza de los diseños, asistimos a un fenómeno cada vez mas pronunciado y es que comienza a ganar peso la idea de coleccionar solo las filatelias mas vistosas, e incluso mas allá de las fronteras de los estados, simplemente los sellos mas hermosos, y así hay quien colecciona Checoslovaquia por sus bonitos grabados, y quien colecciona solo Slania por igual motivo.

Al final se va imponiendo el concepto del sello como obra de arte y hay quien solo colecciona las filatelias mas hermosas. Si Honduras hubiera tenido 100 años de sellos Seebeck, hoy seria un país de referencia en el coleccionismo mundial sin ningún genero de dudas, desgraciadamente no pudo ser y salvando los nacionales del país, los de los países limítrofes, y algunos coleccionistas americanos, no lo encontraremos entre quienes coleccionan 5, 10, 15 o 20 países del mundo.

Si todos los países del mundo hubieran sido cubiertos por sellos Seebeck, habría muchos mas coleccionistas de sellos de todo el mundo que los que hay ahora, por descontado, ante la facilidad de la adquisición y la calidad del resultado final y para los puristas, siempre quedaría el perseguir los ejemplares de las primeras emisiones Seebeck que no eran reimpresiones Seebeck.

La defensa esta convencida de que si pudiéramos darle un botón y que de pronto aparecieran cien mil sellos de cada ejemplar valioso que se ha emitido en el mundo, en un almacén y se subastara muy barato y pudiéramos enviar un pedido, todos lo apretaríamos y completaríamos nuestros álbumes. Seebeck hizo posible ese sueño durante un abrir y cerrar de ojos en la historia de unos pocos países.

Quienes coleccionamos ahora esos países no solo se lo agradecemos, sino que miramos con orgullo las bellísimas paginas que salieron de su mano y en nuestro animo la filatelia de esos países gana enteros y cariño y es normal que sea así, porque la filatelia no es una divinidad ideal a la que haya que rendirle culto, no son los estados, ni las emisiones oficiales, somos nosotros y nuestras emociones y al buen coleccionista un ejemplar Seebeck nunca le dejan indiferente.

-b) De aprovecharse del legítimo y humano deseo de los aficionados por ampliar sus colecciones en su exclusivo beneficio y el de su empresa.

Nunca acabare de comprender el porque se mira mal a alguien que descubre un buen negocio. Todos hemos visto como en circunstancias especiales aparecen “negociantes” que hacen el agosto. Por ejemplo en el día de todos los Santos con la venta de flores, en Disneyland París en verano, cobrando hace ya varios años un euro por una tajada de sandia, o dos euros por alquilarte una toalla para la piscina, o el que tiene un solar y se pone de aparcacoches el día de la fiesta del pueblo y así "ad infinitum".

Alguien descubre una necesidad y la atiende. Se lucra con ello evidentemente, porque nadie o casi nadie trabaja por amor al arte, pero cubre una necesidad del mercado. De esto modo las casas de subastas, las filatelias, las empresas que producen material filatélico, se lucran de la filatelia, pero y esto es lo importante, dan servicio al filatélico, que sin ellas estaría acabado, o prácticamente acabado.

Si Seebeck hubiera vendido los sellos o reimpresiones al mercado filatélico a unos precios muy altos, cual hace por ejemplo Correos España en la actualidad, es evidente que estaría sangrando a los coleccionistas. Pero si en lugar de ello vendía por debajo de facial, sellos garantizados contra la falsedad, y de gran calidad artística, ¿en donde esta el “aprovecharse”.? El verbo aprovecharse tiene una connotación negativa que en realidad prejuzga la cuestión y no puede ser admitido por la defensa.

Seebeck no se aprovecho del deseo de los coleccionistas de ampliar sus colecciones. Antes al contrario, Seebeck invirtió, su ingenio, su esfuerzo y su dinero en ofrecer a los coleccionistas emisiones completas de sellos “en tiempo real” y a un precio muy bajo. Una especie de servicio filatélico como el que hay en España, pero en condiciones, esto es, sirviendo un sello barato y de gran calidad técnica y artística y que por su propia naturaleza y abundancia venia garantizado contra falsificaciones en un mundo, como el de la filatelia clásica, donde todo son trampas y donde ser experto y mas en países de todo el mundo, es poco menos que una ficción.

Un sello además protegido contra los verdaderos buitres de la filatelia, como son algunos concretos comerciantes, que acaparan determinados productos para esperar un tiempo y luego sangrar a los coleccionistas vendiéndolos poco a poco y a precios abusivos.

En resumidas cuentas, la intención de Seebeck no fue estafar a nadie y sí simplemente satisfacer de la mejor manera posible una demanda existente, y cuando lo hizo, no ofreció un producto adulterable y de mala calidad, sino un producto de primera línea, en la practica infalsificable y a un precio realmente asequible y competitivo, asegurando además a la otra parte contratante, los Estados, que sus símbolos nacionales (no olvidemos que para los Estados el sello ha sido siempre un vehículo de propaganda oficial) iban a tener una difusión mucho mas amplia que la que pudieran alcanzar si tenían que salir del Chaco Paraguayo, o de la selva de Pucallpa para llegar a los coleccionistas del cono sur Americano, de Norteamérica o de Europa.

En todo negocio de prestación de servicios una parte presta un servicio y la otra retribuye la prestación del mismo. Eso fue todo lo que hizo Seebeck, solo que lo hizo mucho mejor que sus competidores y por ahí vinieron sus problemas, ya que en este mundo al que lo hace demasiado bien, los mediocres lo eliminan, precisamente porque les deja en evidencia.

c) Sentar un precedente -la especulación- que posteriormente muchos países explotarían.

La ultima de las acusaciones que le imputa el Fiscal tiene todavía menos fundamento que las anteriores. Es evidente que con o sin Seebeck, el fenómeno de las denominadas “emisiones especulativas” tarde o temprano es algo que se habría terminado por producirse, porque esta en la propia naturaleza de las cosas el que así sucediese. Acusarle de ser poco menos que el inventor de la idea, es como acusar al Doctor Guillotin que invento la Guillotina para aliviar el dolor de los ajusticiamientos, de todos los ajusticiamientos habidos con posterioridad, o de que, siendo un procedimiento rápido y morbosamente espectacular, su uso se multiplicara exponencialmente, y generase muchas mas ejecuciones que las que hubieran existido de haberse continuado con el garrote vil, descuartizamiento por tiros de caballos y demás practicas habituales en la época.

Las emisiones especulativas, que en la actualidad constituyen una practica casi generalizada en la totalidad de los países, responden en realidad a un principio completamente diferente al que rigió la acción de Seebeck, aunque otra cosa pudiera parecer a primera vista.

La razón estriba en que las emisiones especulativas, como por ejemplo las actuales españolas, se venden siempre a facial, es decir el Estado obtiene un importante beneficio puesto que “coloca” quince o veinte series anuales de sellos nuevos , con toda la escala de tarifas, siendo así que bastaría con la tirada de una cualquiera de dichas series de valores múltiples para atender a las necesidades filatélicas del país en todo un año, y que la combinación de los valores bajos y medios, hace completamente innecesarios los altos.

Veamos la definición que da el Servicio Postal Mejicano de emisión especulativa:

Timbres emitidos con el propósito principal de ser vendidos a coleccionistas y que normalmente no cumplen con los requisitos de una emisión postal en toda forma, debido a que no tienen valores faciales adecuados a la tarifa postal, sino que generalmente son más altos.

Pues bien las emisiones Seebeck no son especulativas porque no se vendían a valor facial sino a un valor mucho mas pequeño que el marcado en el sello. De esta forma, se ha de concluir que el llegar a valores muy altos, le servia a Seebeck simplemente para dar mas recorrido a la serie, para jugar con el formato de los sellos, por ejemplo en Honduras, creando sellos de centavos mas pequeños y de pesos, mas grandes, y finalmente para poder colocar algunos ejemplares mas en el mercado y rentabilizar un poco mas su inversión, pero consiguiendo también que la serie con valores altos tenga mas recorrido, y vistosidad por la profusión de colores y la diferencia de tamaños.

La clave esta en que las emisiones especulativas, son eso, emisiones concretas, distintas de las que realmente circulan, destinadas a sacar dinero en grandes cantidades a los coleccionistas mientras que las emisiones Seebeck eran las únicas que circulaban y no buscaban sacar grandes cantidades de dinero a los coleccionistas, sino obtener una pequeña ventaja patrimonial y convertirla en suficiente, mediante el recurso de llegar a muchos mas coleccionistas, es decir, una especie de venta al por mayor.

El hecho de que hoy en día no circulen apenas los sellos (salvo la básica del rey) y casi todo sea especulativo no debe confundirnos en lo esencial: Seebeck no creo un fenómeno especulativo, simplemente se limito a servir sellos a los dos interesados en obtenerlos, el Estado y los coleccionistas, a precio nulo al primero y a precio ínfimo al segundo y pudo soportar ese precio ínfimo mediante el recurso de llegar a muchos coleccionistas y de colocar aisladamente algunos faciales mas altos que los anteriormente utilizados por dichos países.

En la emisión especulativa es el propio fabricante el Estado, el que se inventa series y faciales altos para rentabilizar económicamente ese negocio sajando vivos a los coleccionistas. Tanto es así que el propio Fiscal si no recuerdo mal y con gran dolor de su corazón supongo, porque equivale a dejar cortada su seguramente mas que completa colección de España, ha terminado por darse de baja en el servicio Filatélico Español a final del 2000.

De todas formas incluso si analizamos los faciales Seebeck podemos ver que de las series emitidas para Honduras, que fueron cinco, todas salvo la de 1891, tienen por facial mas alto el de un peso, que es precisamente el facial mas alto de las dos series que emitió Honduras tras romper el contrato con Seebeck y solo una añade los de 2, 5 y 10 pesos.

Curiosamente España, a partir de la peseta, presenta las siguientes series:

Amadeo 1872 faciales de 5 céntimos a 10 pesetas.
Alegoría de la República de 1873 faciales de 2 céntimos a 10 pesetas.
Alegoría de la República de 1874, Idem.
Alfonso XII de 1875, Idem.
Alfonso XII de 1876, Idem.
Alfonso XII de 1878 Idem
Alfonso XII de 1879 Idem
Alfonso XIII de 1889 (Pelón) Idem.
Alfonso XIII de 1901 (Cadete) Idem.

Lo mismo sucede con las siguientes emisiones: Cervantes, Alfonso XIII Medallón, UPU..

Concretamente en la época de las emisiones Seebeck ,1890-1896, en España circulaba el Pelón con un recorrido de 2 céntimos a 10 pesetas.

A nadie se le ocurre sostener que todas estas emisiones españolas sean especulativas y sin embargo recorren el mismo intervalo monetario que las emisiones Seebeck (del céntimo o dos céntimos que viene a ser lo mismo, a 1000 céntimos que es el equivalente de 10 pesos, o 10 pesetas).

Pues bien como puede comprobarse en este enlace en su pagina 23

http://www.tdr.cesca.es/TESIS_UC/AVAILA ... BGcap2.pdf

El salario medio de los jornaleros españoles se cifra en el periodo 1890-1900 en torno a 1,60 pesetas por día , lo que equivale a 48 pesetas al mes, pero en 1893 y 1904 eran solo 1,40 pesetas día, o sea 42 pesetas al mes.

Veamos ahora una cita extraída de este otro enlace:

http://www.galiciasuroeste.info/gandara1.htm

Antes de la emisión de un sello se hacen distintas pruebas de color para elegir el cromatismo definitivo. De estas pruebas puede existir un número aproximado de 8 a 25 piezas. La emisión que ofrecemos corresponde a una serie de sellos puestos en circulación en 1893 en El Salvador. Hasta hace poco tiempo se creía que era una serie especulativa de aquella época pero hoy en día podemos afirmar, con toda certeza, que son sellos oficialmente emitidos por el correo (dado que existen copias de estas series en el archivo de la UPU), pero muy probablemente no circularon debido a sus altos valores. Para poner las cosas en perspectiva, 10 pesos era el salario mensual de un empleado de nivel medio en esa época, y El Salvador no emitió otro sello de 10 pesos (o colones) hasta 1969.

Pues bien, la anterior cita se refiere a una emisión Seebeck precisamente (pueden verse las imágenes en la propia pagina) y si ese dato es cierto podemos sacar las siguientes conclusiones.

Poniendo que el salario medio de un jornalero del Salvador fuera la quinta parte que el del obrero cualificado, es decir dos pesos al mes, comparativamente los faciales de los sellos españoles estaban mucho mas ajustados a los sueldos de los obreros que los faciales Seebeck del Salvador a sueldos de los obreros salvadoreños, puesto que con lo que ganaban los españoles les era veinte veces mas fácil comprar un sello de facial máximo 10 pesetas.

Pero en realidad no serian los jornaleros los que podrían gastar dinero en sellos cuando las tres cuartas partes del salario en España se iban en la comida, y si mas bien las clases acomodadas, que debían ser proporcionalmente mucho mas acomodadas que las españolas en países como el Salvador, donde precisamente la evolución histórica de las formas de propiedad de la tierra llevó a una mayor concentración de la propiedad y por tanto a la aparición de terratenientes con grandes fortunas basadas sobre todo en explotaciones de añil y después café, que les garantizaban un poder adquisitivo mucho mayor que el de sus homónimos extremeños o andaluces anclados en el olivo y la bellota.
Baste citar como ejemplo de la distribución de la tierra en Centroamérica, que en Nicaragua, antes de la revolución Sandinista, el 3% de la población era dueña del 97% de la tierra.

Luego no es razonable pensar que faltara poder adquisitivo para comprar tales sellos en la única minoría que podía enviar cartas y paquetes, y la única duda posible es si dadas las tarifas vigentes, tales faciales podían no tener aplicación, cosa que no se ha podido probar por la acusación, que es a quien le correspondía hacerlo, y que resulta difícil de descartar para esta defensa, al haber poca información sobre las tarifas postales vigentes en la época.

Pero es que además, si bien El Salvador no emitió otro sello de 10 pesos hasta 1969, hay que suponer que porque entonces hizo falta, España continuo con el valor facial máximo en 10 pesetas, no obstante ser los salarios superiores a los del Salvador (en relación a la dificultad para adquirir el sello de facial máximo), y no obstante el despegue económico de los años 60 en España, nada menos que hasta 1971, cuando por fin apareció un valor de 15 pesetas.

Esto lleva a pensar lo siguiente, si desde 1872 hasta 1971, o sea 100 años cabalmente contados, España ha estado funcionando con un abanico de faciales cuyo techo eran las 10 pesetas, a pesar de la inflación y demás, ¿tenían sentido todos esos faciales elevados del periodo 1890-1900? ¿Tendría sentido que un observador extranjero considerase tales faciales como abusivos y especulativos y además aparecidos no en una única serie sino en ocho series en los últimos 25 años del siglo XIX?

En el caso del Ecuador, podemos cotejar las tarifas postales para cartas en 1862, o sea 30 años antes de las emisiones Seebeck. Vemos que las cartas dirigidas al extranjeros con peso entre 1,25 y 1,50 onzas debían llevar un franqueo de 12 reales, o lo que es lo mismo según el Ivert, un peso y medio, incrementando dos reales por cada cuarto de onza. Esto nos llevaría a que si nos fijamos en una carta que pueda pesar cinco onzas, llevaría un franqueo de cuarenta reales o lo que es lo mismo cinco pesos o cinco sucres y precisamente, los faciales mas altos del Salvador en los sellos Seebeck, son de cinco sucres, para sellos emitidos 30 años después de esas tarifas postales que se citaban.

La realidad es que en esa época en que circulaba poco correo y los ingresos públicos eran mínimos, mantener una administración postal era algo bastante caro y no tiene nada de extraño que las tarifas fueran mas bien altas, y el correo poco menos que un cierto lujo y mas en países con comunicaciones complicadas como los de Centroamérica, con montañas y selvas.

Que el correo era un lujo caro entonces se desprende esos reiteradamente altos faciales del correo español y lo propio ocurre como bien cita el perito en el caso de Estados Unidos donde los faciales máximos de la época eran de 5 dólares en emisiones de 1893, 1894, 1895, y 1902, en Italia donde en 1889 y 1901 ya encontramos 5 liras, en Austria 4 coronas en 1899, en Rusia 7 rublos en 1889, en Argentina 5 pesos en 1892, en Chile 2,5 y 10 pesos en 1910, en Colombia 1, 5 y 10 pesos en emisiones de 1883 y 1884, incluso 100 pesos en 1902, en la India Inglesa 5 rupias en 1892 y 25 rupias en 1902, y en la misma Francia tenemos ya 5 francos como facial mas alto en 1877 y en 1900 por citar solo algunos ejemplos.

De manera que no es tan inusual, como pudiera parecer a primera vista, el encontrar países donde el facial máximo de los sellos se movía en torno al abanico cinco – diez veces la moneda nacional de curso legal en el país.

En consecuencia si repasamos la cuestión tendremos que aunque la diferencia de facial entre un sello de 10 pesos y uno de un céntimo sea de uno a mil, puesto que Seebeck los vendía todos a precios muy bajos, el 10% del facial según el perito, esa diferencia no contaba para el, ya que de los faciales pequeños no obtenía nada porque el 10% de cero es cero y con los mas altos compensaba lo suficiente como para mantener en pie el negocio.

Puesto que su intención no era recaudar grandes cantidades vendiendo los valores altos, ( y si mas bien vender muchos sellos a bajo costo),aunque las emisiones especulativas hayan llegado a la misma solución de poner faciales altos en sellos que no circulan para cobrar, los escasos valores altos Seebeck y los de las emisiones especulativas oficiales no tienen nada que ver, ni en su génesis, ni en su espíritu y finalidad, del mismo modo que un pájaro, un murciélago y un archaeopteryx pueden volar, pero el primero desciende de los dinosaurios, el segundo es un mamífero y el tercero esta emparentado con los cocodrilos o sea con los reptiles.

Finalmente y como hemos visto, esos faciales, que por otra parte solo aplico en algunas series muy concretas, no son nada inusual para la época. Si hubiera hecho figurar 500 pesos, pues la cosa resultaría cuando menos chocante a la vista, y aun así podríamos citar sellos de países como Portugal, Brasil, etc, con faciales de este mismo tenor, pero en realidad, Seebeck no hizo sino reflejar 10 veces la moneda nacional, algo no desconocido en el entorno de los países americanos que obviamente le habían de ser mas familiares.

Por ejemplo de los 55 sellos emitidos por Seebeck para Honduras solo en tres de ellos se supera el facial de un peso que era el máximo en Honduras ya en 1878, es decir casi 20 años antes. Un país con emisiones especulativas procura sacar en todas las series dos o tres valores con faciales mas altos, y algunos pequeños para disimular. En el caso de Seebeck esos tres valores “altos” representan apenas un 5,5% del total. Obviamente este no era el negocio de Seebeck.

Desmontadas pues las tres imputaciones básicas que formulaba la acusación, el alegato fiscal queda vacío de contenido.

Pero es que además, ha de considerarse hasta que punto era difícil mantener relaciones estables con las administraciones de algunos de estos países y hasta que punto era “positivo” para sus Filatelias, el que las emisiones se hicieran fuera del país, y las planchas estuvieran a buen recaudo.

A continuación se refleja una breve reseña tomada de Internet, que contiene una breve reseña de los avatares políticos del Salvador en la época que consideramos:

En abril de 1871, se da un levantamiento liberal, encabezado por una Asamblea Constitucional. Luego, por presiones del Reformador de Guatemala, Justo Rufino Barrios, asciende al poder en El Salvador, el gobierno del Dr. Rafael Zaldívar, que funge como presidente de 1876 a 1885. El cual decretó la abolición de las tierras comunales y ejidales.
Este gobierno acentuó las reformas liberales de El Salvador. Durante el gobierno de Zaldívar, Justo Rufino Barrios proclamó la Unión Centroamericana. Zaldívar, en unión con los gobernantes extranjeros, se opuso a tal unión, que en un principio había apoyado.
Vino nuevamente la guerra que terminó con la muerte del mandatario guatemalteco, el 2 de abril de 1885, durante una batalla en el territorio salvadoreño.
La anarquía cundió en El Salvador y arribó al poder el general Fernando Figueroa, que fue incapaz de dominar la situación reinante, pues sólo gobernó del 15 de mayo al 18 de junio de 1885.
La inestabilidad de los gobiernos, en ese entonces, era evidente, pues los llamados liberales no podrían mantenerse en el gobierno. Ya que de alguna u otra forma, no llenaban las expectativas de los que en ese entonces, gobernaban al país, es decir, la oligarquía y los militares que a excepción de Zaldívar, fueron militares pragmáticos.
La Revolución de los 44 (así llamada por el número de sus dirigentes), derrocó al gobierno ezetista, el 9 de junio de 1894.
Arribó al poder, el general Rafael Antonio Gutiérrez. Durante su gobierno se firmó en Amapala un nuevo pacto unionista entre Honduras, Nicaragua y El Salvador, que pasaron a formar la llamada República Mayor de Centroamérica (20 de junio de 1895). Esta nueva unión fue muy efímera pues Gutiérrez fue derrocado en El Salvador y su sucesor, el general Tomás Regalado, desconoció el pacto. El Salvador cayó de lleno en esos años en una tremenda crisis económica y financiera.
Entre 1898 y 1913, cuatro gobiernos se suceden en El Salvador: el del general Tomás Regalado, el de Pedro José Escalón, el del general Fernando Figueroa (que mantuvo al país en perenne estado de sitio) y el del Dr. Manuel Enrique Araujo (que murió asesinado a machetazos en un parque céntrico de San Salvador). Era ya la época en que había comenzado a penetrar el imperialismo en el país».

Examinemos a continuación las principales cuestiones que ha puesto de relieve el perito:

Donde el Sr. Fiscal pregunta sobre si las ventas le produjeron “pingues beneficios personales” mucho mayores que lo que habría sacado por vender los sellos directamente a los países emisores, el perito contesta:

Los ingresos para la Hamilton Bank Note en base a las condiciones que se dieron, en la práctica resultaron superiores a los que hubiera obtenido si sólo hubiera cobrado los servicios de producción e impresión de los sellos, como lo hacían las otras firmas impresoras competidoras. La venta de excedentes y reimpresiones al mercado filatélico, a pesar de hacerse a un costo unitario del sello que equivalía a una parte pequeña de su valor facial, era superior al valor unitario que hubiera conseguido al venderlo sólo al cliente como producto de impresión.

En resumen que Seebeck olfateo un buen negocio y le saco mas rentabilidad que la que sacaban anteriormente las otras empresas del ramo que facilitaban sellos al extranjero, pero el perito no habla en ningún momento de “pingues beneficios personales” o mucho mayores, sino solo de una mayor rentabilidad. Lógico, una idea mas inteligente y orientada a cubrir dos mercados, el filatélico y el oficial, había de rendir mayor beneficio que otra orientada solo al cubrir el oficial, que además nunca tiene un duro y paga poco, porque si no, a que meterse en esas complicaciones, pero en todo caso la venta real, la que Seebeck hacia a los filatélicos se hacia a una pequeña parte del valor facial del sello, y todos sabemos que no hay tantos coleccionistas y que del sello se saca mas bien poco. No es de extrañar, por tanto, que se quedara con miles de pliegos impresos y sin colocar en el mercado.

A la pregunta sobre si las tarifas de las emisiones Seebeck eran irreales, el perito da una de cal y otra de arena, primero nos dice que las tarifas anteriores eran inferiores y que solo un 25% representaba tarifas reales de franqueo, para luego reconocer que los propios Estados Unidos llegaban hasta los cinco dólares y hay que suponer que seria para efectuar los franqueos.

Lo lógico es pensar que la inmensa mayoría de los franqueos, tales como cartas y paquetes pequeños de correo interior se moverán en los franqueos bajos, que son los que habitualmente se ven, pero que los sellos de faciales altos podían ser utilizados, bien es cierto que con menor frecuencia, como ocurre con los 10 pesetas en España antes de 1920, de los que esta defensa posee alguno realmente circulado.

En definitiva, cabe concluir que el único motivo que tuvo Seebeck para incluir esos valores mas altos, fue añadir esos valores por motivos estéticos y para aumentar modestamente sus ventas a los filatélicos, con algo mas de rentabilidad.. Aun así nunca abuso de ello y seguramente a la primera indicación o sugerencia que tuvo en esa línea, ni siquiera continuo en esa línea, porque probablemente advirtió que las ventas de los valores medios, ya obtenía beneficios. En cualquier caso es lógico y licito suponer que dichos faciales altos contaron con la aquiescencia de los países emisores, puesto que estos continuaron adquiriendo sellos Seebeck después de los años en que aparecieron esas concretas emisiones con valores mas altos, e incluso no seria de extrañar que esos valores altos los tuviera que hacer incluso contra su voluntad, a petición de cualquier burócrata ávido de cosechar méritos y de poder hacer llegar a su patrón la noticia de que era el responsable de que el General de turno apareciera con su efigie reflejada en los valores mas altos y caros de las serie.

Preguntado el perito por el Fiscal acerca de si estos sellos se valoran a “precios de derribo”, frase que nuevamente tiene una carga negativa, el perito se limita a manifestar asépticamente que desde entonces no han repuntado su valor.

No alcanza a entender esta defensa que ventaja tiene que un sello repunte su valor. Existen sellos que encontramos por millones en el mercado con valor absolutamente ínfimo desde un punto de vista económico y que sin embargo son maravillosas miniaturas artísticas y que para el buen filatélico tienen un valor entrañable.

Precisamente eso que parece criticar la defensa es una de las virtudes de los sellos Seebeck, ya que, sea por sus enormes tiradas, sea por el gran numero de reimpresiones amparadas oficialmente existentes, la propia oferta existente mantiene congelado el precio y en consecuencia los coleccionistas de todo el mundo pueden acceder a ellos.

Esto no es óbice tampoco a que el coleccionista avanzado que quiere algo mas original pueda buscar ejemplares mas caros en los sellos usados. Aquí y gracias al legado de Seebeck, hay sitio para el coleccionista modesto y para el coleccionista avanzado.

A preguntas de la defensa sin embargo, el perito ha adelantado datos que sí confirman las tesis iniciales de la misma.

Comenzando porque habría pocos coleccionistas en los países centroamericanos, y porque los tiros contra Seebeck tuvieron origen en los Estados Unidos, el perito ha confirmado que las reimpresiones Seebeck, en cuanto autorizadas por los estados, se denominan reimpresiones, pero en la practica son como subtipos de mismo sello original, y que en el caso Seebeck son de una calidad extraordinaria e incluso superior a la del original por papel y vistosidad. Asimismo atribuye el desprestigio de esas filatelias, que la defensa sostiene que no es tal en el momento actual, a múltiples factores como el caso Seebeck, la corrupción en los contratos de impresión, las ventas de stocks en el extranjero etc, extremo en el que la defensa solo tiene que puntualizar que los únicos culpables del desprestigio de los sellos Seebeck, fueron los países que rompieron los contratos. Si los hubieran mantenido, la campaña contra Seebeck hubiera cesado por inútil. Al no hacerlo así, Seebeck se quedo con el sambenito y al final las perjudicadas en su imagen fueron también las filatelias de esos países, pues al victimizarlo los responsables postales de esos países, se convirtieron en cómplices de su linchamiento ante el mundo y quedaron anatemizados junto a él.

Reconoce también el perito que los sellos Seebeck no han sido falsificados y que por eso los falsificadores, carentes de donde morder los colmillos, se han tenido que dedicar a los matasellos, así como que en los sellos post-Seebeck se han desquitado a gusto inundando el mercado con falsedades y reimpresiones de todo tipo. Reconoce igualmente el perito que la reimpresión es mas valiosa que el sello falso y que tiene “algún valor filatélico” y que aunque el original pueda valer en nuevo 5 veces mas que la reimpresión, como quiera que ambos son baratísimos, el error en la adquisición no causa hoy en día un perjuicio económico, ni tan siquiera mencionable, al comprador de un sello Seebeck. Finalmente reconoce el perito que las emisiones Seebeck aseguraron un suministro continuado de sellos, aun en medio de toda suerte de conflictos políticos y dificultades, de manera que no fue necesario recurrir al socorrido recurso de las sobrecargas y que a la ruptura de los contratos se reprodujeron los problemas anteriores y volvió el baile de las sobrecargas, que ha influido, no poco, en el desprestigio de algunas de estas filatelias.

De su particular, abundante, erudita y acertada cosecha, el perito ha añadido estas reflexiones:

La costumbre
A fines del siglo XIX cuando en varios países como USA, Portugal y Austria se autorizó (con la venia de la autoridad) la reimpresión de sellos de primeras emisiones y de otros que estaban agotados, se buscaba obtener piezas importantes o representativas para obsequiar a autoridades locales y extranjeras y abastecer museos postales. Parte de estas reimpresiones se vendieron en el mercado filatélico para recuperar los costos de producción.

Si algo indica este párrafo, es que para el propio Seebeck no debía de aparecer con la mentalidad de la época, como especialmente reprochable el reimprimir sellos cuando se disponía de las planchas, si se contaba con un visto bueno oficial, como tampoco debió de aparecerlo para los estados contratantes que obtenían sellos de calidad, en cantidad y con regularidad, sin poner un duro a cambio, es decir, ahorrando recursos de sus erarios públicos y consiguiendo el producto de balde.

El caso que cita el perito del Ecuador, da una idea del desbarajuste y peligros que suponía en la época en países poco asentados el recurrir a impresores locales. Seebeck en este sentido constituía toda una garantía para los erarios públicos, de que ni una sola carta circularía por el correo nacional, con un sello falso que defraudara la tarifa.

El perito nos dice también, que la inclusión de sellos de 10 pesos, al venderse al 10% del valor facial reportaba a Seebeck un beneficio mucho mayor que el obtenido por sus competidores que vendían a los estados los sellos a un céntimo independientemente de su facial, en tanto que Seebeck podía obtener 100 dólares por un pliego de cien sellos de diez pesos.

Este dato que parece dar la razón a la Fiscalía, (aunque en realidad ocurrió en uno solo de los 55 sellos de Honduras y en ninguno del Salvador por ejemplo) conduce precisamente a dar la razón a la defensa, a poco que se haga un análisis mas profundo de la cuestión.

Partiendo de que en la época, la mayor parte de las monedas locales de Centroamérica se movían en torno a la paridad 1 peso o un colon = 1 dólar, y retomando el caso Hondureño sucede lo siguiente:

La suma de todos los faciales emitidos por Seebeck entre 1890 y 1895 (seis años) equivale a 32,8 pesos. Esto significa que Seebeck podía “sacarle” a un coleccionista americano, un 10%, o sea 3,28 pesos o 3, 28 dólares

Tras la ruptura unilateral de los contratos con Seebeck, Honduras emitió dos series en 1896 y 1898, cuyos faciales sumados nos llevan a 4,36 pesos. Es decir en los cinco años siguientes, los coleccionistas americanos privados de los sellos Seebeck se encontraron con una mucho mayor dificultad para lograr las series de Honduras, un montón de falsificaciones y el “detalle” de que, si las compraban en Estados Unidos, indudablemente habrían de pagar mas que el facial a los intermediarios y que si, por ventura, tenían un corresponsal en Honduras habrían de pagarle el costo de la carta, (mas el peligro de perdida de la misma) y un total de 4,36 pesos, esto es un mínimo de 4,36 dólares.

De manera que tenían muchos menos sellos, (porque Seebeck emitió 55 sellos para Honduras, frente a los 16 del lustro posterior), y encima los sellos post Seebeck, en conjunto resultaban algo mas caros, mucho menos artísticos y con muchos mas falsos.

En la era Seebeck podían conseguir el original, o una reimpresión autorizada oficialmente por los países en papel de mas calidad y con colores mas vivos, con gran facilidad, a buen precio y sin problemas de falsificaciones, amen de componer conjuntos mucho mas vistosos y mucho mas artísticos.

En resumen, Seebeck no realizo ninguna gran estafa ni se salió de la norma habitual en la época, como hombre inteligente que era, se movió siempre dentro de los limites naturales del mercado filatélico que era su verdadero objetivo, sin desbordarlo nunca, y ofreciendo mas calidad y seguridad, a menor precio.

¿A quien perjudicó? Teóricamente lo que el ingresó por venta de sellos nuevos, era algo que debía haber cobrado el estado emisor, vendiendo las series nuevas a un comerciante que a su vez las pondría en el mercado americano mas caras, pero la realidad es que dada la desorganización de muchos de estos países en la época, los estados no estaban en condiciones de lograr un flujo fluido de sellos, como si podía hacer Seebeck desde Estados Unidos conociendo el mercado y teniendo los sellos “a la mano”de manera que, de no ser por el, la mayoría de los coleccionistas americanos se habrían tenido que conformar con tener las series ordinarias mataselladas e incompletas.

De forma que Seebeck no perjudico a los estados robándoles unas ventas que estos nunca habrían hecho, sino que creó un producto de calidad, cosa que siempre atrae a mas gente hacia la filatelia, y tuvo la audacia de apostar decididamente por el sello nuevo, en un momento en el que se valoraba mas el usado que el nuevo, y acertando, en definitiva, con lo que serian las tendencias de la filatelia moderna. Proporcionó a los coleccionistas de entonces y ahora lo realmente mas preciado, sellos nuevos de gran calidad, y protegió a los colecciones de entonces y de ahora de falsificaciones, sobrecargas invertidas, dentados desplazados y demás “chapuzillas” en su mayoría artificialmente generadas.

La cuestión en esencia es la siguiente.

Supongamos que comparamos una reimpresión Seebeck de 1890 con un coche Ford o Hispano Suiza de la misma fecha.

Supongamos que nos dicen que en un Almacén se han localizado 90 millones de reimpresiones, o sea de copias exactas de los originales, de este tipo de coches en perfecto estado y que salen al mercado al módico precio de 50.000 pesetas cada uno.

¿Quién tenga dos plazas de garaje disponibles, no es razonable pensar que se apresuraría a comprar uno de estos coches?

Aunque el Hispano Suiza lo tuvieran todos los vecinos, la gente lo compraría.

Ese es uno de los mayores méritos de Seebeck ha donado a la posteridad: sellos clásicos en perfecto estado y a coste ínfimo y de no haber interrumpido su trayectoria, podríamos coleccionar los sellos de países enteros en estas condiciones. El equivalente, para quien tuviera un garaje suficientemente grande, a tener todos los Ferraris de todos los modelos por 50.000 pesetas cada uno, o todas las Harleys Davidson, o todos los incunables españoles y además tal como si acabaran de salir de fabrica o de imprenta.

¿Hay quien de mas?

Por todo ello pido un veredicto del jurado que haga justicia a Seebeck, reconozca que fue un hombre emprendedor, adelantado a su tiempo, que tuvo el mérito de concebir una buena idea, ponerla en practica a pesar de las enormes dificultades de la época, y consiguió beneficiar simultáneamente a su empresa, sin hacerse rico, a los coleccionistas y a varios estados que tenían dificultades para mantener una política de emisiones a la altura de las grandes potencias de la época.

Pido un veredicto del jurado donde se reconozca que en todo momento actúo con el beneplácito y autorización de los estados contratantes, cuando emitió sus reimpresiones, que estas no desmerecen en calidad respecto de los originales y aun los superan, y que siempre fue fiel a lo pactado en los contratos al punto que, a la ruptura unilateral de los mismos por parte de los estados, no solo ceso en su actividad sino que no dio salida a los miles de sellos que guardaba almacenados, como bien podía haberlo hecho y aun después de caer en desgracia los guardo ¿por qué? Quizá porque intuyo que con el tiempo las cosas se pondrían en su sitio, que eran sellos legítimamente impresos y destruirlos era tanto como destruir miles de coches de época, destruir en definitiva millones de pequeñas obras de arte salidas de su ingenio, y buena prueba de que al guardarlos no perseguía ningún fin crematística, es que ni siquiera animó a su hijo a dar salida a ese material y hubieron de pasar dos generaciones hasta que ese gran tesoro para los coleccionistas de todo el mundo, pudo ver la luz.

Pido un veredicto del jurado donde se le absuelva de las acusaciones de haber perjudicado a las filatelias de esos países, y de haber lanzado emisiones especulativas, porque ni estuvo en su animo el hacerlo, ni estaba en sus manos el hacerlo, y fue solo la leyenda negra levantada contra el por las poderosas empresas que le hacían la competencia, y los grandes comerciantes filatélicos, y la falta de apoyo que a la hora de la verdad le manifestaron los países emisores, los responsables de su caída, y lo que verdaderamente pudo perjudicar y perjudico a esos países y a sus filatelias.

Pido un veredicto del jurado donde se deje sentado que Seebeck no genero una carga adicional para los coleccionistas al uso de las que suponen las emisiones especulativas creadas por los estados y la practica totalidad de las actuales, sino que se movió siempre dentro de las cifras a las que estaban habituados los coleccionistas de cualquier país extranjero, al punto que, en periodos de cinco años, todos los sellos de un país Seebeck, importaban menos que el franqueo mas alto emitido por el Correo de Estados Unidos en la época.

Pido un veredicto del jurado donde se reconozca la aportación de Seebeck a la filatelia de estos países, convirtiéndolos en atractivos para coleccionar, erradicando las falsificaciones, las manipulaciones de sobrecargas y dentados, las reiteraciones empobrecedoras de sobrecargas, los papeles de mala calidad o “grand consumation”, las tintas de mala calidad que se diluyen al meter el sello en agua, y tantas y tantas otras amenazas que rodean al coleccionista de sellos antiguos.

Finalmente pido un veredicto del Jurado donde se reconozca que, aunque no era necesario y podía haber despachado el tema con emisiones de baja calidad, lo cierto es que las emisiones Seebeck se atuvieron a la tónica general de las emisiones de Hispanoamérica, con predominio de motivos de efigies de altos mandatarios, escudos y banderas, y homenajes a Cristóbal Colon, e incluso marcaron escuela para muchas series posteriores, y sobre todo contaron con una enorme calidad artística, que hacen que muchos de estos sellos se encuentren entre los mas bellos jamas emitidos.

No ha sido posible oír a Seebeck hablar en su defensa, lo que ciertamente impide a esta defensa poder defenderle como se merece. Sabemos apenas que publico una carta de disculpa en revistas filatélicas, lo cual, estando amenazado de muerte, (es de suponer que por la competencia o algunos comerciantes, ya que no es creíble encontrar coleccionistas tan “ardorosos”) tampoco debe de sorprendernos mucho, pero a pesar de todo, esta defensa cree poder traer a juicio al propio Seebeck y que su arte hable por el.

Por eso esta defensa termina su intervención solicitando que el jurado declare que el juicio que la historia ha hecho de las emisiones Seebeck ha sido totalmente injusto y sesgado y que es hora de que, como tantas veces en la historia, se proceda a una revisión histórica de su figura, se recupere el valor y el mérito de su legado y se puedan contemplar sus obras con mirada serena y neutral, admirándolas por lo que son en si mismas, una maravilla.

Imagen


Imagen

Es todo cuanto esta defensa tiene que alegar en defensa de Nicolás Seebeck.

Un saludo a toda la Sala
Imagen

Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

#23 Mensaje por Joaquín Jesús » Lun 4-Jun-2007 20:39

Buenas:

Se ruega a los señores jurados que emitan su veredicto en breve y cumplan con su deber.

Saludos, S.Sª.

Avatar de Usuario
Jose Luis Ortiz
Mensajes: 732
Registrado: Vie 11-Feb-2005 21:34

#24 Mensaje por Jose Luis Ortiz » Lun 4-Jun-2007 22:01

Este jurado fundamenta su decisión en las siguientes consideraciones:

1.- Hace suyas las palabras del Fiscal cuando considera que no se trata de un juicio sobre la legalidad jurídica de las acciones del acusado, que examinadas mediante las argumentaciones presentadas, le parecen a este jurado totalmente ajustadas a derecho, conformes a la legislación internacional y encaminadas a la búsqueda del beneficio empresarial, que es común a toda actividad industrial y empresarial.

2.- Este jurado tampoco considera que sea adecuado determinar la moralidad de las acciones realizadas por el acusado, en primer lugar porque carecemos de una información adecuada sobre el pensamiento del acusado, que nos permita establecer sus motivaciones extra-industriales, y en segundo lugar porque me parece inadecuado juzgar sobre la moralidad de nadie .

3.- Considero que el acusado , no es sino un precursor , adelantado a su tiempo, al que se le acusa por ser un industrial, incluso un capitalista ( especie nefasta para algunos). Porque , yo me pregunto, ¿ nadie piensa en hacer un juicio público a los políticos responsables de la aniquilación de la Filatelia, con sus socios-delegados inventores de emisiones fraudulentas , hojas bloques, pruebas en números casi similares a la tirada total de las emisiones, pruebas en color, emisiones que se presentan con sus ejemplares no dentados , que ni circulan , ni se venden , ni se ven...es decir todos los sistemas inventados para vaciar los bolsillos de los coleccionistas?.

Si las nuevas tecnologías ahogan a la Filatelia , los imitadores posteriores del acusado la atan de pies y manos para que no pueda defenderse.

Por todo lo expresado y solo desde el punto de vista de lo que yo entiendo por Filatelia, juzgando los alegatos presentados, los hechos probados y la docta opinión de los peritos , considero al acusado :

CULPABLE

considerandole uno de los primeros en considerar la Filatelia como una vaca lechera a la que se debe ordeñar regularmente.

ESpero las coquinas y las cañas .
Última edición por Jose Luis Ortiz el Mar 5-Jun-2007 17:38, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Joaquín Jesús
Mensajes: 467
Registrado: Vie 11-Feb-2005 20:53
Ubicación: Colonia Martia Romanorum (Marchena para los amigos)-Sevilla

#25 Mensaje por Joaquín Jesús » Lun 4-Jun-2007 22:37

Buenas:

Me permito recordarle al Sr. Jurado que el veredicto ha de realizarse sobre si la historia ha tratado al acusado de manera justa, NO SI EL ACUSADOS ES CULPABLE O INOCENTE.

S. Sª, Joaquín Jesús.

Responder

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 10 invitados