Catapulta, correo por![]() El correo por catapulta fue un servicio especial implementado a finales de la década de 1920, mediante el cual la correspondencia que era transportada por barco podía llegar a su destino antes que el barco tocara puerto. La iniciativa fue puesta en práctica por primera vez por las autoridades postales francesas, en Agosto de 1928, desde el transatlántico Ile de France. Este buque venía desde Estados Unidos y un día antes de llegar a la costa francesa, catapultó un avión pilotado por el teniente Demougeot, con el correo que traía especialmente preparado para la ocasión. Estas cartas fueron franqueadas con una sobretasa de 10 francos. ![]() El agente del correo francés Jules Cohen a cargo de la operación había hecho sobrecargar en Nueva York unos sellos, con la autorización del cónsul de Francia, para cubrir esta sobretasa. Los sellos sobrecargados con el nuevo valor de 10 francos fueron el de 90 cts. con la efigie de Berthelot (2.700 ejemplares) y el de 1,50 Frs. con la imagen de Pasteur (900 ejemplares). Sin embargo, a pesar de esta iniciativa pionera de la administración postal francesa, finalmente fue el correo alemán el que ofreció un servicio de correo por catapulta más permanente y organizado.
Los buques de las compañías navieras alemanas que hacían el trayecto hacia América disponían de un pequeño avión embarcado, el cual era alistado y cargado con los bultos del correo y catapultado un día antes que el barco llegara a puerto. Así era posible ofrecer un servicio de entrega anticipada de las cartas más urgentes. Cuando el avión regresaba al barco, amerizaba junto a él y era subido a bordo mediante una grúa. Este sistema se usaba también para dejar correspondencia en puertos próximos, que se encontraban en la ruta del barco pero que no eran tocados por éste. De esta forma se usaba el barco como medio de encaminamiento o aproximación y el avión como medio final para descargar el correo con prontitud. ![]() El correo por catapulta permitió aprovechar las ventajas de rapidez que ofrecían los aviones, en una época en que las aeronaves de correo aéreo no eran capaces aún de atravezar el océano Atlántico en vuelo directo entre Europa y América. De esta manera el correo transatlántico que era transportado en barcos, podía ofrecer al usuario un servicio adicional similar a un correo prioritario o urgente. El valor del porte en correo por catapulta se abonaba con un sobreprecio adicional, equivalente a 3 veces el valor del franqueo corriente. Por ejemplo, en el caso de las tarifas del correo de Estados Unidos, la carta a Europa por superficie (vía marítima) tenía un valor de 5 centavos, y si se deseaba utilizar el servicio de catapulta, había que sumar un valor adicional de 15 centavos.
Cuando los avances de la aviación permitieron cubrir distancias transcontinentales y transportar correspondencia en volúmenes significativos y a precios convenientes, estos sistemas de correo por catapulta basados en barcos quedaron inoperativos.
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