Obliteraciones


Frecuentemente el aficionado al nº 6 resulta sorprendido al acercarse a sus obliteraciones.

En efecto, viniendo de la emisión de 1850, sobre la que se conoce una auténtica orgía de marcas, que ha dado lugar incluso a libros especializados, sobre el soso se conoce un número relativamente escaso de signos de anulación.

Durante la vigencia de la emisión -todo el año 1851- la araña fue el matasello utilizado de modo general. Esto no es así por casualidad: desde marzo de 1850 fue la forma oficial de anular los sellos, que se prolongó hasta la emisión de enero de 1852, con la que se distribuyeron los nuevos matasellos de parrilla.

La gran variedad de marcas prefilatélicas que pueden encontrarse sobre el nº 1 se debe a la precipitación de su puesta en circulación: la administración de Correos no estaba preparada para esa nueva tecnología y se echó mano de cuanto se encontró para anular los sellos. Lógicamente, en 1851 ya se había normalizado la situación, por lo que las marcas prefilatélicas empleadas como matasello son mucho más raras.

En lo que aún se encuentra gran variedad es en los colores de esas marcas, especialmente de la araña: todavía estaba en vigencia el fechador Baeza de 1842, que era estampado en el color propio de cada Carrera: rojo-naranja, rojo-ladrillo, amarillo, azul, naranja y verde según fuera la gran ruta postal. No es de extrañar entonces, que sean relativamente frecuentes las arañas de estos colores y tonos.

Como curiosidad, nos han llegado algunos ejemplares del nº 6 anulados con la parrilla de 1852 en los últimos días de 1851, error que debemos imputar a un exceso de celo de los funcionarios de algunas estafetas, quienes se apresuraron a emplearlo antes de la fecha oficial de inicio de uso.

En estas páginas, el visitante podrá consultar algunas de estas marcas. Pinchando en la ampliación derecha se accede a un detalle más ampliado en el que se resalta la marca sobre el sello.